Durante años, un debate enfrentó a inversores cripto y tradicionales. Para unos, BTC encarnó el concepto de "oro digital", una versión moderna del refugio de valor. Para otros, la criptomoneda líder siguió siendo un activo demasiado volátil frente a la estabilidad histórica del metal precioso.

Sin embargo, nuevos datos empiezan a correr el eje de la discusión. En lugar de preguntarse cuál de los dos es mejor, el foco ahora pasa por entender qué ocurre cuando ambos conviven en una misma cartera.

Y la respuesta, según un análisis difundido por PlanB (reconocido analista de criptomonedas), resulta contundente: juntos rinden más y asumen menos riesgo.

Bitcoin vs. oro: de enemigos a aliados

Bitcoin y el oro suelen agruparse bajo la categoría de "activos duros", aunque cumplen funciones distintas dentro de una estrategia de inversión.

"El oro se consolidó durante siglos como reserva de valor y cobertura frente a crisis, inflación y tensiones geopolíticas", explica a iProUP el analista financiero Paolo Gennero.

En cambio, señala el experto, "Bitcoin aportó un perfil de crecimiento agresivo, apalancado en la escasez digital y la adopción global".

PlanB analizó el desempeño de ambos activos entre 2017 y comienzos de 2026 y encontró un punto clave: cuando se evalúan por separado, el rendimiento ajustado al riesgo resulta muy similar.

Medido a través del Calmar ratio (métrica financiera que mide el rendimiento ajustado al riesgo de una inversión), tanto Bitcoin como el oro se mueven cerca del 72%, un indicador que relaciona retorno con caída máxima.

La sorpresa aparece al combinarlos. Una cartera con 80% de oro y 20% de Bitcoin alcanza un Calmar ratio cercano al 172%, más del doble que cualquiera de los activos por separado. El dato sugiere una mejora sustancial en la relación entre rentabilidad y riesgo.

"Existe una rivalidad innecesaria entre los defensores del oro y del Bitcoin: ambos activos comparten perfiles de riesgo casi calcados y deberían verse como aliados", analiza el experto financiero Lucas Castro.

Para el experto, el 'combo ideal' es un 80% en oro y un 20% en Bitcoin. ¿El resultado? "Una inversión mucho más estable que el oro puro, pero que rinde el doble de plata".

Bitcoin vs. oro: rendimientos y caídas

Si vamos a la fría y estricta realidad de los hechos, los números refuerzan la lectura de una apuesta conjunta. En el período analizado, el oro mostró un rendimiento anualizado cercano al 16%, mientras que Bitcoin superó el 60%.

La cartera combinada se ubicó alrededor del 30% anualizado, con una caída máxima cercana al 18%. Ese retroceso contrasta con el drawdown, es decir, la mayor caída porcentual desde un pico máximo de valor hasta el siguiente valle (mínimo):

La conclusión irrefutable indica que la volatilidad extrema de BTC se suaviza cuando convive con un activo más estable. El metal precioso, al momento de esta redacción, cotiza cerca de u$s4.845 tras marcar un nuevo máximo histórico, según datos de TradingView. Bitcoin, en tanto, opera alrededor de u$s90.000, luego de una corrección semanal del 7%, de acuerdo con CoinMarketCap.

Bitcoin vs. oro: por qué conviene combinarlos

La lógica detrás del mejor desempeño conjunto se explica por la naturaleza de cada activo. El oro actúa como ancla defensiva. Su precio suele responder de forma positiva en escenarios de estrés financiero, conflictos geopolíticos o pérdida de confianza en las monedas fiduciarias.

Bitcoin cumple otro rol. Su oferta limitada, su carácter descentralizado y su adopción creciente lo convierten en un activo con potencial alcista asimétrico. Cuando el mercado entra en fases expansivas, BTC empuja el rendimiento total de la cartera. Cuando llegan las correcciones, el oro amortigua el impacto.

"Bitcoin es, literalmente, lo más escaso que existe en el planeta. A diferencia del oro, sabemos con total certeza que es finito y, además, su ritmo de emisión hoy es incluso más lento que el del metal", explica Castro.

Paolo Gennero, por su lado, agrega: "Sí, Bitcoin es volátil, pero te da una libertad que pocos activos ofrecen. No hay riesgo de crédito ni deudas de por medio; es una herramienta financiera que no entiende de fronteras ni de ideologías, exactamente igual que el oro".

Un cambio de paradigma para los inversores

Este enfoque pone en jaque la lógica binaria de "Bitcoin versus oro". Los datos muestran que no se trata de elegir uno u otro, sino de entender cómo se potencian cuando se combinan.

En un contexto global marcado por expansión monetaria, déficits fiscales persistentes y depreciación de divisas, los activos duros vuelven a ganar protagonismo. El oro protege el patrimonio. Bitcoin ofrece una vía de crecimiento vinculada a la digitalización financiera y a un sistema monetario alternativo.

Lejos de competir, ambos activos parecen complementarse mejor de lo que muchos anticipaban. Para los inversores de largo plazo, la diversificación entre ambos aparece como una estrategia más eficiente para atravesar ciclos económicos cada vez más complejos.

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