El mercado de las criptomonedas atraviesa un momento de tensión, debido a que los holders de Bitcoin (BTC) registraron pérdidas netas durante un periodo continuo de 30 días.
La preocupación creció en torno a este fenómeno, ya que el mismo no se veía desde finales de 2023, según los datos on chain de la firma CryptoQuant publicados el 20 de enero.
Bitcoin, en rojo: el dato que alarma al ecosistema cripto
De esta forma, la métrica de ganancias y pérdidas realizadas, que mide si las criptomonedas transferidas en la cadena se venden con ganancia o pérdida respecto al precio al que fueron compradas, cayó por debajo de cero.
Esto indicaría que una proporción significativa de operadores está liquidando sus posiciones por debajo del precio de compra original, lo que se traduce en pérdidas efectivas para quienes vendieron estos activos durante el último mes.
Por otro lado, según indicó Julio Moreno, director de investigación de CryptoQuant, este fenómeno se trataría del primer periodo de pérdidas realizadas en 30 días desde octubre de 2023, después de más de dos años dominados mayoritariamente por ganancias.
Una lectura negativa en esta métrica no necesariamente implica una caída mayor en el precio de Bitcoin, pero sí sugiere un cambio en la dinámica del mercado.
Esto se debe a que la presión de venta proviene cada vez más de inversores que compraron a niveles altos y ahora deciden reducir posiciones, posiblemente debido a incertidumbres macroeconómicas y de mercado.
Este escenario se presenta en un contexto global marcado por una mayor aversión al riesgo entre los inversores en lo que se refiere a activos de alta volatilidad, como las criptomonedas.
En contraste, el oro alcanzó un máximo histórico, cuando superó los u$s4.900 por onza, e impulsado por las crecientes tensiones geopolíticas y la búsqueda de refugio frente a la volatilidad de los activos de riesgo.
Este movimiento llevó a que la relación entre Bitcoin y el oro cayera más de un 50% desde sus picos, lo que marcó un giro claro en las preferencias de los capitales globales hacia los metales preciosos como cobertura frente a la incertidumbre económica.