El movimiento de una ballena de Bitcoin (BTC), de la era Satoshi y que llevaba inactiva más de una década, captó la atención de analistas y operadores del mercado cripto.

Según trascendió, este cetáceo transferió su saldo completo, equivalente a 909.38 BTC, valuado en aproximadamente unos u$s84.6 millones a precios actuales, por lo que el mercado encendió sus alarmas.

El movimiento de una ballena de BTC de la era Satoshi

Los datos on chain, recopilados por la firma de análisis Arkham Intelligence, mostraron que la dirección que realizó la transacción recibió sus primeros Bitcoins entre diciembre de 2012 y abril de 2013.

En aquel momento, la criptomoenda rondaba a un valor de menos de u$s7 por unidad, por lo que si se hubiese hecho esta operación, el monto de la misma hubiese sido de unos u$s37.000, con una ganancia de un 481%.

Por otro lado, este movimiento se registró el pasado 19 de enero, cuando el saldo fue enviado en su totalidad a una nueva dirección en la red Bitcoin, en una única transacción, sin indicios visibles de que los fondos hayan sido enviados a un exchange centralizado.

Esta característica podría sugerir que el propietario podría estar reorganizando su custodia por motivos de seguridad, más que preparándose para una venta inmediata.

De esta forma, la reactivación de esta wallet puso en manifiesto la impresionante evolución del valor de Bitcoin a largo plazo, además de como reserva de valor.

El despertar de viejas ballenas

En esta línea, este episodio no es aislado, ya que en los últimos meses se observó un patrón de reactivación de direcciones antiguas que habían permanecido inactivas por años, muchas de ellas creadas en los primeros días de Bitcoin.

Es por eso que en conjunto, estas direcciones ya movieron más de u$s50.000 millones en BTC, según datos on chain, mientras que el mercado se pregunta a qué se deben estas transacciones.

De esta forma, los expertos señalaron diversas posibles motivaciones detrás de estos movimientos, que van desde realizar ganancias después de mantener durante años, hasta preocupaciones de seguridad.

Este último punto tiene como base el avance a futuro de la computación cuántica, la cual podría amenazar tanto a las exchanges, como a los inversores minoristas e institucionales.

A pesar de la magnitud de la transferencia, no se conoce la identidad del propietario de la billetera ni del nuevo receptor de los fondos.

La falta de movimientos hacia exchanges sugiere que, por ahora, no hay señales claras de una posible liquidación en el corto plazo.

Es por eso que los analistas de transacciones blockchain permanecen atentos por si aparecen patrones que den pistas sobre el destino de estos BTC de la era Satoshi.

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