Bitcoin vuelve a ponerse el traje de activo macro. No por un upgrade tecnológico ni por un nuevo fondo cotizado (ETF), sino por el ruido del mundo real.
Las tensiones comerciales, amenazas arancelarias y un clima global cada vez más proteccionista impactan de lleno en el mercado cripto. Así, las principales monedas enfrentan un nuevo test de estrés justo cuando parecía que el rally alcista se consolidaba.
La avanzada para imponer aranceles del 25% a países europeos en el marco del conflicto político-comercial por Groenlandia reactivó el manual clásico de mercado: menos riesgo, más cautela. En ese contexto, Bitcoin encadenó su quinta rueda consecutiva a la baja y el ecosistema perdió cerca del 2% de su capitalización en 24 horas.
El tipo de movimiento que no liquida posiciones de golpe, pero sí erosiona el apetito por riesgo. El precio perforó los u$s95.000 y quedó atrapado en un rango estrecho, con soporte sensible en la zona de u$s92.000.
Bitcoin: ¿activo de riesgo o de cobertura?
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión que el mercado cripto todavía no termina de cerrar. En un mundo con más barreras comerciales, mayor fragmentación geopolítica y dudas sobre el dólar como activo dominante, Bitcoin juega a dos bandas:
- En el corto plazo, se comporta como un activo sensible al risk-off: cae cuando sube la incertidumbre, se frena si se reduce la liquidez y sufre cuando los flujos se achican
- Debajo de esa capa táctica aparece otra dinámica más estructural: menos apalancamiento, más compras spot y señales de acumulación silenciosa.
La caída del interés abierto en futuros sugiere que el mercado se está descomprimiendo. Menos leverage (apalancamiento), menos liquidaciones forzadas, menos pánico. No es capitulación: es más un reacomodamiento.
Paula Chaves, analista de mercados de HFM, comenta en diálogo con iProUP que Bitcoin inicia la semana bajo la sombra de la volatilidad, pero con un trasfondo que lo diferencia de ciclos anteriores.
Para la experta, las tensiones en la Unión Europea, el regreso de los aranceles como herramienta política y un escenario geopolítico cada vez más fragmentado suelen traducirse, en el corto plazo, en mayor aversión al riesgo y movimientos defensivos en los mercados. "Bitcoin no queda al margen de ese ruido y puede mostrar oscilaciones rápidas ante titulares, especialmente cuando el dólar se fortalece de forma puntual", explica Chaves.
Sin embargo, reducir el análisis a ese primer reflejo sería incompleto, dice. Y es que, más allá de la narrativa mediática, la adopción institucional continúa al alza.
"La gran mayoría de los asesores financieros que ya asignan parte del portafolio de sus clientes a criptomonedas planea mantener o incluso aumentar su exposición en 2026. Solo una minoría contempla reducirla", plantea Chaves..
Y añade: "Ese dato revela que Bitcoin empieza a ser visto menos como una apuesta táctica y más como una herramienta de diversificación y protección patrimonial en un entorno macro más incierto".
El contexto monetario refuerza esta lectura. La analista indica que tras la contracción de 2022, el sistema financiero estadounidense volvió a expandirse con fuerza en 2025, marcando el regreso de la liquidez.
"Este cambio de régimen es relevante: históricamente, Bitcoin y otros activos financieros se han beneficiado de condiciones monetarias más holgadas, especialmente cuando conviven con déficits fiscales elevados y dudas sobre el poder adquisitivo de las monedas", plantea.
Esta semana puede definir el precio de Bitcoin
Esta semana concentra, dice Chaves, más catalizadores clave para el mercado cripto. Las declaraciones de Trump el miércoles y la publicación del dato sobre el Producto Bruto Interno (PBI) de Estados Unidos el jueves pueden redefinir expectativas sobre crecimiento, política fiscal y fortaleza del dólar.
"Dependiendo del tono y de los datos, el mercado puede enfrentar episodios de volatilidad o encontrar respaldo en una narrativa de mayor flexibilidad monetaria", advierte la experta.
Desde el punto de vista técnico, hay un nivel que el mercado no puede ignorar. Según Chaves, "la zona cercana a los u$s98.000, donde el movimiento se detuvo a mediados de enero, se ha convertido en un nivel dinámico semanal de enorme relevancia".
"Una ruptura clara y sostenida por encima de ese punto marcará el inicio de un cambio estructural en la tendencia, con potencial para habilitar un nuevo tramo alcista. Mientras eso no ocurra, la estructura semanal aún no ofrece una confirmación definitiva y obliga a mantener una lectura prudente", advierte.
Tensión comercial y cripto en pausa
Carolina Gama, Country Manager de Bitget para Argentina, explica en diálogo con este medio que la presión sobre el mercado cripto se da en un contexto de caída general de los activos de riesgo y mayor búsqueda de refugio.
"El disparador fue la reaparición del ruido político en EE.UU., luego de que Trump propusiera nuevos aranceles sobre ocho países europeos y volviera a mencionar la posibilidad de venta de Groenlandia".
En cuanto al aspecto técnico, Gama analiza que la corrección llegó tras un intento fallido de avance hacia la zona de los u$s95.000. Ese movimiento perdió fuerza luego de un rally impulsado principalmente por derivados y, en las últimas 24 horas, el ajuste impactó con fuerza en los inversores apalancados: "Casi u$s800 millones en posiciones largas fueron liquidados por falta de margen". Este proceso, señala Gama, ayudó a limpiar el exceso de apalancamiento optimista que se había acumulado en el mercado.
A corto plazo, la atención está puesta en los niveles técnicos. "La capacidad de Bitcoin para mantenerse por encima del mínimo de los últimos siete días, en torno a los u$s92.284, será determinante. Una permanencia prolongada por debajo de los u$s91.000 podría habilitar una nueva ola de ventas y llevar al precio a testear la zona de soporte entre los u$s88.000 y u$s90.000", dice Gama.
En contraste, una recuperación sostenida por encima de los u$s95.000 serà una señal de que los compradores están defendiendo los niveles actuales, lo que abriría la puerta a un nuevo intento de aproximación al umbral psicológico de los u$s100.000.
Respecto de las tensiones comerciales, Gama advierte que el impacto puede ser mixto. En el corto plazo, el aumento de la aversión al riesgo juega en contra de activos más volátiles como Bitcoin. Pero en un horizonte más amplio, la incertidumbre política y comercial puede reforzar su narrativa como activo alternativo y descentralizado, especialmente si se profundizan los conflictos entre bloques económicos.
Para esta semana, además, el mercado seguirá de cerca el discurso de Trump el miércoles en Davos, donde se esperan definiciones sobre política económica y tensiones globales. Otro dato relevante será el reporte de Pending Home Sales de diciembre, que aportará señales sobre la dinámica del mercado inmobiliario estadounidense y la percepción de crecimiento y riesgo.