Los principales bancos de Estados Unidos intensificaron su presión sobre los reguladores para que adopten medidas más estrictas contra las stablecoins, en particular aquellas que ofrecen rendimientos similares a intereses para sus tenedores.
El foco del conflicto está puesto en el riesgo de que estos activos digitales funcionen como depósitos encubiertos, compitiendo con la banca tradicional sin cumplir las normas prudenciales históricas del sistema financiero.
La advertencia de JPMorgan sobre las stablecoins
El director financiero de JPMorgan, Jeremy Barnum, fue categórico al señalar que algunas stablecoins que pagan intereses son "peligrosas e indeseables", al funcionar como depósitos rentados sin someterse a la regulación bancaria.
Desde la óptica del sector financiero tradicional, permitir este tipo de instrumentos equivale a habilitar un sistema bancario paralelo que obtiene beneficios similares sin asumir las responsabilidades regulatorias que enfrentan los bancos.
Jeremy Barnum remarcó que JPMorgan no mantiene una postura contraria a la innovación tecnológica, y citó como ejemplo a Kinexys, su unidad de activos digitales y pagos institucionales.
El ejecutivo también mencionó MONY, el fondo tokenizado del banco sobre Ethereum, y el acuerdo estratégico con Coinbase como prueba del compromiso de la entidad con el desarrollo del ecosistema cripto.
No obstante, aclaró que la crítica se dirige exclusivamente a la evasión regulatoria, advirtiendo que "si a ellas se les permite captar depósitos sin cumplir con las leyes bancarias que nosotros hemos seguido por cientos de años", el equilibrio del sistema se rompe.
Barnum reconoció que existe una amenaza concreta al modelo bancario tradicional, ya que "si el dinero sale del sistema bancario hacia las stablecoins, los bancos tienen menos capital para prestar".
Según el directivo, esta dinámica altera el ecosistema financiero completo, reduciendo el crédito disponible y amplificando riesgos sistémicos que podrían trasladarse a consumidores y empresas.
Los reclamos del sector bancario
En 2025, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley GENIUS con el objetivo de establecer un marco regulatorio para las stablecoins, aunque la banca considera que la norma quedó incompleta.
La Asociación Americana de Banqueros sostiene que la legislación permite que nuevas empresas "eludan la regulación y supervisión que los bancos deben seguir", generando distorsiones que afectan la competencia.
Uno de los puntos más cuestionados es un vacío legal que habilita a los exchanges a ofrecer retornos equivalentes a intereses bajo el concepto de "recompensas".
El Consejo de Banqueros Comunitarios de la ABA advirtió que "los bancos comunitarios son especialmente vulnerables a las stablecoins", dado que dependen de depósitos locales para financiar préstamos a hogares y pequeñas empresas.
Por ese motivo, solicitaron a los senadores cerrar la laguna de la Ley GENIUS que permite pagar rendimientos, una práctica que originalmente la norma buscaba prohibir.
Resistencia de la industria y nuevas stablecoins
A pesar de la presión ejercida por la banca tradicional, varias empresas avanzaron en el desarrollo de stablecoins tras la aprobación de la Ley GENIUS en Estados Unidos.
Exodus, una billetera de autocustodia de activos digitales, anunció planes para emitir su propia stablecoin, mientras que compañías como Western Union evalúan ingresar al mercado.
La posibilidad de prohibir rendimientos generó un fuerte rechazo dentro del sector tecnológico y cripto, que considera a los incentivos una herramienta clave de adopción.
La Blockchain Association envió una carta al Comité Bancario del Senado, respaldada por más de 125 empresas, advirtiendo que "extender la restricción a terceros limitaría la innovación y fomentaría una mayor concentración del mercado".