Las tarjetas basadas en stablecoins comienzan a perfilarse como uno de los ejes más relevantes del ecosistema cripto en 2026, al prometer integrar tecnología blockchain sin modificar la experiencia cotidiana de pago.

Esta visión fue destacada por un referente del sector, quien señaló que la adopción de estos instrumentos apunta a profundizar la presencia de las criptomonedas dentro de los flujos económicos tradicionales.

"Este es uno de los grandes temas de 2026: las criptomonedas se integran más profundamente en el flujo de pagos de la economía global", publicó el viernes Haseeb Qureshi, socio director del fondo Dragonfly, en X.

Tarjetas con stablecoins y crecimiento acelerado del sector

"Las tarjetas con stablecoins están creciendo como locas en todo el mundo", afirmó Haseeb Qureshi tras la ronda de USD 250 millones que elevó la valoración de la startup Rain a u$s2.000 millones.

La magnitud de esa financiación coincidió con un crecimiento excepcional en 2025, cuando Rain multiplicó por 30 su base de tarjetas activas y casi por 40 su volumen de pagos anualizado.

Ese desempeño operativo convirtió a la compañía en una de las empresas fintech de más rápido crecimiento a escala mundial, destacándose dentro del ecosistema de pagos digitales basados en blockchain y servicios financieros globales.

La plataforma admite stablecoins líderes como Tether con USDT y Circle con USDC, y opera sobre múltiples redes blockchain, entre ellas Ethereum, Solana, Tron y Stellar, facilitando pagos interoperables y eficientes.

Rain integra una nueva ola de startups de stablecoins que incorporan la cadena de bloques a sistemas de pago para acelerar liquidaciones, reducir costes operativos y ampliar el alcance global manteniendo experiencias simples.

Según explicó Qureshi, estas soluciones trasladan la complejidad técnica a segundo plano, permitiendo que la infraestructura blockchain opere de forma invisible para el usuario final en transacciones cotidianas.

Este avance se produce en un contexto donde Bloomberg Intelligence proyectó que los flujos de pagos con stablecoins crecerán a una tasa anual compuesta del 81% hasta alcanzar USD 56,6 billones en 2030.

"Ni siquiera saben que se trata de criptomonedas. Lo único que saben es que, de repente, pueden pagar a otras personas y comprar cosas en dólares, en cualquier momento y en cualquier lugar, y que todo 'simplemente funciona'", afirmó Qureshi.

Adopción y competencia con tarjetas tradicionales

Sin embargo, no todos coinciden en que los pagos con stablecoins vayan a desafiar rápidamente a las tarjetas tradicionales en economías desarrolladas, donde la infraestructura existente sigue siendo dominante.

Sheel Mohnot, socio general de Better Tomorrow Ventures, sostuvo que la aceptación comercial de las stablecoins carece hoy de públicos cautivos, exclusividad y estímulos suficientes para impulsar un cambio masivo.

Mason Nystrom, inversor de Pantera Capital, discrepó y destacó que estos pagos ofrecen liquidación inmediata, cobros instantáneos y protección frente a devoluciones para los comercios.

"Las stablecoins están llegando a todo el sector fintech. Algunas empresas tradicionales las adoptarán, otras serán sustituidas por completo. El pago con stablecoins se generalizará", explicó Mason Nystrom.

Regulación y adopción institucional como impulsores

La aprobación de la Ley GENIUS en Estados Unidos fortaleció el impulso regulatorio, mientras Canadá y el Reino Unido avanzan en marcos normativos para stablecoins previstos para 2026.

Este contexto regulatorio más claro está facilitando la entrada de actores institucionales que buscan integrar stablecoins dentro de servicios financieros tradicionales y soluciones de pago globales.

En ese marco, Western Union planea lanzar un sistema de liquidación con stablecoins sobre la blockchain Solana durante la primera mitad de 2026.

La iniciativa de Western Union incluirá además una tarjeta basada en stablecoins destinada a facilitar pagos de consumidores en mercados emergentes, reforzando la adopción práctica de estos activos digitales.

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