Durante años, el desarrollo cripto giró alrededor de la escalabilidad, las comisiones bajas y la velocidad de procesamiento. Aunque siguen siendo factores importantes, ese terreno se volvió cada vez más homogéneo.
En ese contexto, la división cripto de Andreessen Horowitz (un influyente fondo de capital riesgo de Silicon Valley que es un actor clave en el espacio cripto), a16z crypto, plantea que la privacidad pasa a ocupar un rol central en 2026 y se consolida como el principal diferenciador competitivo del ecosistema.
El diagnóstico surge del informe Tendencias de privacidad para 2026, en el que la firma sostiene que la mayoría de las blockchains públicas subestimó este atributo. El resultado es un ecosistema donde competir solo por rendimiento ya no alcanza.
Ali Yahya, socio general de a16z crypto, lo resume con claridad: "La privacidad es la única característica crítica para que las finanzas del mundo se muevan on-chain. Y es, al mismo tiempo, la que casi todas las blockchains actuales no tienen".
La tesis central del informe apunta a un fenómeno menos visible pero determinante: el "efecto de red de privacidad". En un mundo en el que los puentes facilitan mover fondos entre cadenas públicas, cambiar de red resulta trivial mientras todo sea transparente.
El problema aparece cuando entran en juego los datos sensibles. "Los puentes de tokens son fáciles, los puentes de secretos son difíciles", explica Yahya. Al cruzar entre cadenas privadas y públicas, se filtran metadatos tales como tiempos de transacción y correlaciones de montos, lo que abre la puerta al rastreo.
"Ese riesgo genera un efecto de encierro", puntualiza a iProUP el programador blockchain Luis Zárate. El experto, con experiencia en numerosas plataformas, advierte que "una vez que un usuario adopta una blockchain con privacidad real, mudarse implica exponerse".
Zárate subraya: "Así se construye una lealtad que no depende de incentivos financieros, sino de protección de información".
Para a16z, esto deriva en una dinámica clara: pocas redes enfocadas en privacidad concentran la mayor parte de la actividad económica real, mientras las cadenas genéricas pierden relevancia.
Tarifas a cero y blockchain sin identidad
El informe también señala otro punto estructural. En las blockchain públicas indiferenciadas, la competencia empuja las tarifas hacia cero. El espacio de bloques se convierte en un commodity sin identidad propia.
"En ese escenario, si una red no cuenta con un ecosistema sólido, una aplicación clave o una ventaja distributiva, carece de razones para retener usuarios o desarrolladores", explica Luis Zárate a iProUP. La privacidad rompe esa lógica al introducir un costo real al abandono.
Desde esta óptica, la privacidad deja de ser un lujo técnico y pasa a ser una condición para capturar casos de uso del mundo real, desde pagos corporativos hasta finanzas institucionales.
El renovado foco en privacidad ya mostró efectos concretos. "Zcash (ZEC), uno de los proyectos históricos orientados al anonimato, se ubicó entre los activos con mejor desempeño durante 2025, con subas superiores al 800%", ejemplifica el analista financiero Fermín Aguirre.
Para el especialista, "una muy buena guía de inversiones inteligentes para 2026 puede ser rastrear este tipo de proyectos". El dato refuerza la lectura de a16z: cuando el mercado percibe que la privacidad vuelve a importar, los proyectos bien posicionados en ese eje recuperan protagonismo.
El informe amplía el análisis más allá de las blockchains. En otro apartado se cuestiona el modelo de las aplicaciones de mensajería actuales, incluso aquellas con cifrado avanzado.
"El problema no es solo la encriptación, sino la dependencia de servidores privados", sostiene. Cualquier sistema que requiera confiar en una organización central queda expuesto a gobiernos, coerción o cierres forzados.
La alternativa propone redes descentralizadas, sin servidores privados, con protocolos abiertos y claves bajo control del usuario. "Cuando las personas poseen sus mensajes como poseen su dinero onchain, todo cambia", destaca el reporte.
Secrets-as-a-service y privacidad como infraestructura
Otro de los conceptos clave que destaca a16z es el de secrets-as-a-service. Sobre este punto se plantea que los flujos de datos actuales resultan opacos y poco auditables, lo que bloquea la adopción institucional y la tokenización de activos del mundo real.
Vale recordar que su propuesta combina encriptación del lado del cliente, reglas programables de acceso y gestión descentralizada de claves, todo ejecutado en cadena. El objetivo es convertir a la privacidad en infraestructura pública básica de internet y no en un parche agregado al final.
En materia de seguridad, a16z también observa un cambio de paradigma. Tras múltiples hackeos a protocolos maduros en 2025, Daejun Park, del equipo de ingeniería de la firma, sostiene que el enfoque actual resulta insuficiente.
La nueva etapa apunta a definir invariantes globales antes del despliegue y a implementar barandillas en tiempo de ejecución que reviertan automáticamente transacciones peligrosas. Según Park, la mayoría de los exploits históricos habría quedado bloqueada bajo este esquema.
Para a16z crypto, la conclusión es clara: la privacidad deja de ser un complemento técnico y se convierte en el factor que define ganadores y perdedores en criptomonedas, mensajería y sistemas autónomos.
En un ecosistema cada vez más competitivo, no todas las cadenas logran sostener una identidad propia. Las que sí lo hacen, lo logran protegiendo lo más valioso: la información.