En sus primeros años, recibió una gran cantidad de BTC de un amigo, cuando la criptomoneda aún era un experimento desconocido y con un valor ínfimo
16.06.2026 • 18:30hs • Economía Digital
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La historia del hombre que pagó una placa de video con Bitcoin en 2011 y dejó escapar una fortuna
Chris Seedor, un estudiante alemán de ingeniería mecánica en 2011, pasó a la historia por haber gastado cerca de 1.500 Bitcoin (BTC) en la compra de una tarjeta gráfica, un gasto que en aquel momento parecía trivial, pero que hoy equivale a más de u$s90 millones.
Lejos de lamentarse, convirtió esa experiencia en el punto de partida de una carrera dedicada a la seguridad y protección de activos digitales.
En sus primeros años, Seedor recibió una gran cantidad de BTC de un amigo, cuando la criptomoneda aún era un experimento desconocido y con un valor ínfimo.
"No veía ninguna utilidad para Bitcoin porque vivía en Alemania y tenía PayPal", recordó en una entrevista reciente.
Sin embargo, decidió utilizarlos para comprar una GPU, lo que lo llevó a bromear años después con que posee "la tarjeta gráfica más cara del mundo".
Con el tiempo, Seedor se involucró profundamente en el ecosistema cripto. Su interés por la autocustodia lo llevó a diseñar el Seedor Wallet, un dispositivo físico de acero inoxidable para proteger frases semilla, capaz de resistir incendios y desastres.
Chris Seedor, el alemán que gastó 1.500 BTC para comprar una tarjeta gráfica en 2011
Gastó 1.500 Bitcoin en una GPU: la historia de Chris Seedor
"Es la forma más primitiva de almacenar el dinero más avanzado jamás creado", explicó y mostró su filosofía vinculada a la seguridad.
Ese proyecto evolucionó hacia la creación de Bitsurance, una empresa que ofrece seguros para Bitcoin almacenado en billeteras de hardware. Las pólizas cubren robos, incendios, inundaciones y ataques físicos, con una cobertura de hasta 500.000 euros por cliente.
Seedor reconoce que uno de sus mayores temores es el llamado "ataque del martillo de cinco dólares", es decir, la posibilidad de que alguien irrumpa en su casa y lo obligue a entregar sus claves bajo amenaza.
Lo que comenzó como una compra aparentemente insignificante se transformó en una anécdota emblemática de la evolución del mercado cripto y en la base de una carrera empresarial dedicada a resolver uno de los mayores desafíos de la industria: cómo proteger los fondos de quienes deciden mantenerlos en autocustodia.