El presunto fraude vinculado a la plataforma cripto Shirtum escaló en magnitud y ya podría superar los 24 millones de euros, según la ampliación de la querella presentada ante el Juzgado de Instrucción N° 5 de Barcelona, que lleva adelante la investigación.

El caso involucra a exfutbolistas de élite, en su mayoría con pasado en el Sevilla FC, y expone un esquema de venta de activos digitales que, según los denunciantes, nunca funcionaron como se prometía.

Entre los nombres señalados aparecen los argentinos Lucas Ocampos, Nicolás Pareja y Javier Saviola, junto con el croata Ivan Rakitic y el español Alberto Moreno, además de otros involucrados en la estructura empresarial del proyecto.

La causa investiga la supuesta comercialización de NFT vinculados a imágenes y contenidos de futbolistas profesionales.

Estos activos digitales, basados en tecnología blockchain, fueron presentados como piezas únicas coleccionables, con precios que en algunos casos rondaban los 450 euros.

Sin embargo, esos NFT no tenían funcionalidad real dentro de la red blockchain, no eran transferibles ni podían revenderse, solo eran simples archivos digitales sin valor efectivo.

Inversión inicial, promesas y proyectos que no se concretaron

Según la ampliación de la querella, los impulsores de Shirtum habrían recaudado cerca de 3 millones de euros en criptomonedas BNB para desarrollar una plataforma tecnológica que debía funcionar en sistemas iOS y Android.

Sin embargo, según la denuncia, nunca llegó a concretarse. En una segunda etapa, la empresa lanzó NFT vinculados a jugadores y clubes, incluido el Galatasaray, pero esos activos no funcionaban técnicamente como productos transferibles, por lo que habrían sido solo una simulación de lo que se ofrecía.

Pero el punto más fuerte de la causa es $SHI, la criptomoneda propia del proyecto. Según la investigación, se crearon 1.000 millones de tokens, de los cuales el 78% habría sido distribuido entre los desarrolladores y los futbolistas involucrados.

Parte de esos tokens, se habrían vendido luego en plataformas descentralizadas como PancakeSwap, en un contexto de fuerte promoción del proyecto y con promesas de ganancias rápidas.

Los querellantes afirman que esa estrategia generó un efecto de "miedo a quedarse afuera" (FOMO) entre pequeños inversores, algo que impulsó compras en condiciones que consideran engañosas.

En julio de 2025, con la investigación judicial ya en marcha, los responsables habrían retirado el token $SHI de las exchanges, lo que provocó su desplome. Hoy la criptomoneda no cotiza y su valor es prácticamente nulo.

Más detalles del caso

La acusación encuadra el mecanismo como un posible esquema de manipulación de mercado tipo "pump and dump", donde el precio se infla artificialmente para luego desplomarse tras la salida de los principales tenedores.

Según los cálculos incorporados a la causa, las pérdidas vinculadas a la operatoria del token alcanzarían al menos 20 millones de euros, aunque los denunciantes advierten que la cifra podría ser mayor.

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