El crecimiento imparable de reels y shorts plantea interrogantes sobre su efecto en la atención, la ansiedad y el descanso de adolescentes
25.02.2026 • 18:00hs • Neurociencia
Neurociencia
Por qué los videos cortos de redes son difíciles de dejar y qué consecuencias traen para el cerebro
Los vídeos cortos en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube se convirtieron en uno de los formatos de consumo digital más extendidos del mundo.
Su crecimiento acelerado abrió un debate sobre el impacto que este tipo de contenidos tiene en la atención, el descanso y la salud mental, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
En los últimos años, el modelo de contenido fue cuestionado en distintos países. Por ejemplo, en Estados Unidos y en Europa existen más de dos mil denuncias judiciales y administrativas contra redes sociales, centradas en el impacto social de los videos breves en los más chicos.
Los demandantes sostienen que los algoritmos personalizados, el desplazamiento infinito y la reproducción automática fomentan el uso compulsivo y maximizan el tiempo de permanencia.
Según los datos, este tipo de consumo puede estar asociado con consecuencias psicológicas como:
- Ansiedad
- Alteraciones del sueño
- Dificultades para sostener la atención
La discusión ya no se limita al tiempo frente a la pantalla, sino a la forma en que los contenidos son presentados y organizados.
Se comprobó que los videos en redes sociales generan una fuerte adicción entre los más jóvenes
Qué revelan los estudios científicos sobre los videos cortos
Los investigadores indicaron que el uso intensivo de este formato de contenido, además de reducir el tiempo de descanso, aumenta la ansiedad, lo que genera un mal tiempo de sueño.
Desde la neurociencia, otro trabajo publicado en Frontiers in Human Neuroscience observó que el consumo elevado de videos breves se asocia con un menor control de la atención en áreas del cerebro vinculadas con la concentración y la toma de decisiones.
Los estudios coinciden en que el problema no es solo pasar muchas horas frente a la pantalla, sino el tipo de estímulos rápidos y fragmentados que propone este formato.
Para explicar por qué cuesta tanto dejar de mirar, los especialistas suelen citar la teoría del refuerzo variable desarrollada por B. F. Skinner. Este principio muestra que una conducta se vuelve más persistente cuando la recompensa aparece de manera impredecible.
En los videos cortos, algunas piezas resultan muy atractivas y otras no, pero el usuario nunca sabe qué encontrará a continuación. Esa incertidumbre empuja a seguir deslizando la pantalla una y otra vez.
A este mecanismo se suman la reproducción automática, la corta duración de los contenidos y la personalización de los videos, que aumentan la probabilidad de que cada persona encuentre material de su interés.
En Argentina, la discusión sobre el impacto de este diseño todavía es limitada, especialmente en relación con niños y adolescentes, aunque la evidencia científica disponible muestra que se trata de un tema relevante para la salud y la educación.