Cuando una empresa de software quiere ofrecerle a sus usuarios una cuenta en dólares (una plataforma de nóminas, un navegador, una app de remesas), descubre que no alcanza con programarla. Necesita licencias para custodiar y transmitir dinero, relaciones con bancos que acepten operar con ella, conexión con los sistemas de pago locales de cada país donde opere, un programa de verificación de identidad, controles contra el lavado de dinero y screening de sanciones. Y necesita todo eso antes de atender a su primer cliente.
Mural vende esa capa. Según explicó Sinclair Toffa, CEO y cofundador de la compañía, a iProUP: "Somos el sistema de registro y compliance para fintech y plataformas que desarrollan productos financieros. Integramos las cuentas, los pagos, la identidad y el compliance que hay detrás de esos productos para que las empresas no tengan que conectar por su cuenta bancos, redes de pago, proveedores de compliance e infraestructura blockchain en distintos países."
El origen del enfoque está en la historia profesional de los fundadores. Toffa y Chris Fernandes fueron ingenieros en Palantir, la compañía cuyo negocio consiste precisamente en conectar sistemas que no se hablan entre sí dentro de organizaciones grandes.
Toffa estudió ciencias de la computación en Duke y se incorporó a la oficina de Londres de Palantir en 2018. Fernandes se sumó al proyecto después de que Toffa le presentara la idea, y los dos dejaron sus trabajos para dedicarse a la startup, fundada en 2022.
"Los inversores vieron un equipo que conoce bien la situación, dado que mi cofundador y yo éramos ingenieros en Palantir, donde conectábamos sistemas fragmentados para algunas de las empresas más grandes del mundo", advierte Toffa a iProUP.
Hay además una motivación personal que da contexto al producto. Toffa recuerda que las remesas que enviaba a su familia en Togo tardaban semanas y llegaban con comisiones de hasta el 20%.
El apoyo millonario de Tether a Mural
La firma levantó u$s28 millones, una ronda que lideró Tether con u$s15 millones, empresa que emite USDT, la stablecoin más grande y más usada del mundo. Mural es, entre otras cosas, infraestructura de distribución de dólares digitales. Integra "vías de pago con stablecoins" junto a los bancos y los sistemas locales.
"Lo que nos atrajo de Mural fue la experiencia de su equipo en el desarrollo de software empresarial capaz de conectar sistemas existentes con las redes de pago basadas en stablecoins. A medida que los agentes comienzan a mover dinero, esa conexión con los bancos, las redes de pago y los sistemas de cumplimiento normativo sobre los que todavía funciona el mundo se vuelve fundamental. Mural ya está haciendo posible esa integración a gran escala", afirma Paolo Ardoino, CEO de Tether.
El ejecutivo agrega que "esos agentes necesitarán acceso a sistemas de pago que operen las 24 horas y puedan llegar a personas de todo el mundo".
No hay nada irregular en el esquema, es inversión estratégica estándar y Tether lo explicita sin vueltas. Pero es información relevante para interpretar el posicionamiento de Mural, que insiste en presentar a las stablecoins como una opción neutra entre varias. "Las tratamos como una vía de pago más, junto con los bancos y los sistemas de pago locales, no como un reemplazo", señala Toffa a iProUP.
La afirmación es razonable desde el producto. Pero el principal accionista nuevo de la compañía gana dinero con las reservas que respaldan los USDT en circulación, por lo que todo aumento del uso de esa vía beneficia directamente a quien puso el capital.
Es el mismo patrón que se repite en la ola actual de inversiones estratégicas del sector financiero. El proveedor del producto financia al canal que lo distribuye. Conviene nombrarlo, no para sospechar del producto, sino para que el lector entienda qué incentivos operan detrás de la arquitectura.
El rol Argentina en el plan de Mural
El caso argentino no es una nota al pie de la expansión, es el eje. Y los números del Banco Central explican por qué.
Según el Informe de Pagos Minoristas del BCRA correspondiente a mayo de 2026, las transferencias en moneda extranjera alcanzaron los u$s3.390 millones, un incremento interanual del 40,7%. Es la medida oficial de cuánto creció la operación digital en dólares dentro del país, y es el dato que Mural cita como fundamento de su apuesta.
"Argentina es uno de los ejemplos más claros del mundo de por qué nuestra infraestructura financiera es importante. Desde hace años, por necesidad, las personas y las empresas del país recurren a herramientas digitales para operar en dólares, mucho antes de que la mayor parte del mundo les prestara atención. Eso convirtió a Argentina en uno de los mercados pioneros y más sofisticados en el uso de stablecoins, y en una fuente de innovación financiera para toda la región", plantea Toffa.
Y precisa el rol estratégico que le asigna al país: "Argentina también ocupa un lugar central en nuestra estrategia regional. Como la adopción de dólares digitales está tan avanzada, es uno de los lugares donde desarrollamos y perfeccionamos nuestros productos primero. Así, una empresa que empieza a operar con nosotros en Argentina puede también expandirse a Brasil, Colombia y México sobre la misma infraestructura".
Argentina no es un mercado más dentro de la expansión, es el banco de pruebas. Lo que funcione acá se exporta al resto de la región.
Cómo Mural cambiará las cuentas en dólares
Según Toffa, una fintech argentina que quiere ofrecer cuentas en dólares enfrenta tres obstáculos.
1. Mover dinero entre dólares y pesos de forma confiable
El CEO describe el caso de uso típico del país con bastante precisión: "En Argentina, muchas personas cobran en dólares desde el exterior, gastan en pesos en el país y quieren mantener sus ahorros en dólares entre una cosa y la otra".
"Para darles ese servicio, hay que conectar los cobros internacionales, las vías de pago con stablecoins y las transferencias bancarias locales en pesos, y lograr que el dinero circule entre ellas sin demoras ni pagos fallidos. La mayoría de las fintechs termina conectando varios proveedores para hacerlo. Con nosotros, alcanza con una sola integración", completa.
2. El compliance de cada cuenta y cada transacción
Según Toffa, "hay que verificar la identidad de cada usuario, y cada transacción requiere controles contra el lavado de dinero y screening de sanciones. En los movimientos transfronterizos en dólares, esos controles deben cumplir con los requisitos de ambos lados de la operación".
"Gestionamos el compliance internamente, de modo que una fintech no necesita desarrollar su propio programa antes de atender a su primer cliente", completa.
3. Licencias y el acceso bancario
Esto es lo que más tiempo lleva. "Mantener y transferir dólares de clientes requiere licencias y relaciones con bancos que pueden tardar años en ser obtenidas. Tenemos 24 licencias para transmitir dinero en Estados Unidos y trabajamos con socios que cuentan con licencias locales", dice Toffa.
"La diferencia en el tiempo de salida al mercado es significativa. Solo poner en marcha un programa tradicional de patrocinio bancario puede llevar entre nueve y doce meses. Nuestros ingenieros implementan la integración directamente con cada cliente, y eso permite pasar de meses a semanas."
De nueve o doce meses a una o dos semanas. Si el número se sostiene en la práctica, es la diferencia entre lanzar un producto y abandonarlo antes de empezar. Es también, conviene decirlo, una afirmación del vendedor sobre su propio producto que ninguna fuente independiente verificó.
Los agentes de inteligencia artificial son la apuesta
El tramo más ambicioso del anuncio es el que menos existe todavía, y la propia compañía lo admite.
"Los agentes de IA son el impulsor más reciente, y la demanda está creciendo rápido. En los últimos seis a nueve meses, cada vez más clientes empezaron a preguntar cómo pueden aceptar pagos de agentes y cómo verificar en nombre de qué persona o empresa está actuando un agente. Todavía es una etapa inicial, pero ya es una razón concreta por la que las empresas se acercan a nosotros".
El CEO identifica el problema de fondo con una formulación que vale citar completa, porque es el mejor diagnóstico del asunto que apareció en el sector: "Cuando un agente de IA mueve dinero, una empresa necesita saber quién lo autorizó, qué puede hacer y quién es responsable si algo sale mal. La infraestructura financiera actual no está diseñada para responder esas preguntas, porque se creó para personas que hacen clic, no para software que actúa en su nombre."
Lo que Mural dice tener hoy son controles de permisos. Límites por cuenta, contrapartes aprobadas y aprobaciones personalizadas para pagos de mayor monto, con la identidad, los permisos y el registro de transacciones en el mismo sistema que las cuentas y los pagos.
Toffa argumenta que este criterio de diseño responde a "que no haya una herramienta separada que pueda eludirse o quedar desincronizada". La compañía además lanzó un servidor MCP que da a las herramientas de IA acceso de solo lectura a la plataforma, sujeto a permisos.
Las barreras que la propia compañía reconoce
"En cada mercado, trabajamos con bancos y proveedores de pagos que poseen licencias locales. Cuando cambian las reglas de un país, nos adaptamos junto con nuestros socios locales, sin que nuestros clientes deban renegociar nada", señala Toffa.
La compañía centraliza las conexiones con los sistemas de pago de cada país (transferencias bancarias en Argentina, PIX en Brasil, Bre-B en Colombia y SPEI en México), además de las vías en dólares y stablecoins.
Y agrega un detalle operativo que explica por qué mantienen ingenieros en cada mercado: "Muchos de los aspectos importantes no aparecen en la documentación, por lo que nuestros ingenieros trabajan en cada mercado: conocen las diferencias entre los formatos de las cuentas, los controles de compliance que esperan los socios locales y el funcionamiento real de cada sistema de pago."
Sobre los límites del modelo, es directo: "Las barreras para escalar en la región son reales. En varios países todavía se están definiendo las reglas para los activos digitales y los pagos transfronterizos; construir relaciones con bancos locales habilitados lleva años, y un producto que funciona con el sistema de pagos de un país no necesariamente funciona en el siguiente."
Mural no eliminó esas barreras, las absorbió y las está revendiendo como servicio. Que eso funcione depende de que la compañía pueda sostener relaciones bancarias, licencias y actualizaciones regulatorias en cuatro países a la vez con treinta personas y u$s28 millones. Es una apuesta razonable y no está ganada.