En el ecosistema emprendedor argentino, existe una máxima que se repite como un mantra: "hacer mucho con casi nada". Esa capacidad de resiliencia, que en Silicon Valley llaman bootstrapping y en esta parte del mundo se define simplemente como "ingenio", es lo que llevó a Clickie a captar la atención de Zev Siegl, cofundador de Starbucks, y a cerrar una ronda de inversión de u$s150.000 para iniciar su expansión regional.

La startup, nacida en la ciudad de Córdoba, no es un directorio de profesionales ni un simple intermediario. Es una solución tecnológica aplicada que utiliza Inteligencia Artificial para resolver uno de los problemas más universales y estresantes de la vida adulta: conseguir un técnico confiable para el hogar sin morir en el intento de explicar qué es lo que se rompió.

La IA que entiende el "cosito del cosito"

El corazón de Clickie es un modelo de lenguaje entrenado para decodificar la forma en la que los argentinos describimos los problemas domésticos.

Mientras que una IA genérica podría confundirse ante un pedido técnico, la plataforma fue educada bajo una premisa realista: el usuario no conoce de tecnicismos, describe síntomas.

"Si la IA no entiende que cuando alguien dice 'se rompió el cuerito' está hablando de un problema de plomería, el sistema falla", explica en diálogo con iProUP Tomás Dáscola, CEO y cofundador de Clickie.

Según el emprendedor, el entrenamiento del modelo tiene tres capas:

Esta base de datos permite que el sistema ofrezca un diagnóstico preventivo y un precio estimado antes de que el técnico llegue al domicilio.

Al igual que sucede con los modelos exitosos de exportación, la clave reside en la especificidad del algoritmo para entender el mercado local.

"La mayoría de la gente no describe un problema técnico, describe síntomas en su propio idioma", añade Dáscola.

Eficiencia extrema: crecer con u$s200 al mes

Uno de los puntos que más sorprendió a los inversores de la ronda -donde participaron Fernando Canzani y Toronto Trust (del grupo Banco Hipotecario)- es la eficiencia financiera del equipo.

En un mercado global donde las startups suelen quemar capital para adquirir usuarios, Clickie alcanzó sus primeros 18.000 usuarios operando durante el primer año y medio con costos mínimos de apenas u$s200 mensuales.

"El argentino está acostumbrado a operar en contextos cambiantes y resolver con creatividad lo que en otros mercados se resuelve con presupuesto", señala Dáscola.

Esa mentalidad permitió que la red ya supere los 3.500 técnicos verificados entre Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires, con una recurrencia envidiable: el 80% de los clientes vuelve a solicitar un servicio frecuentemente.

El desafío de la confianza y el salto regional

Con el nuevo capital, la startup no solo fortalecerá su presencia en CABA, sino que iniciará su proceso de internacionalización con el desembarco en Santiago de Chile.

Para Dáscola, el mercado chileno posee un perfil de consumo y una adopción tecnológica similar a la de Buenos Aires, lo que permite validar el paso a paso sencillo del modelo sin perder velocidad.

Sin embargo, el crecimiento acelerado no implica descuidar el pilar de la plataforma: la confianza.

Para que un profesional ingrese a la red, se le exige un certificado de antecedentes penales actualizado, matrícula habilitante en rubros como gas o electricidad, y material que demuestre su expertise.

"La seguridad la pensamos para ambos lados; el sistema de calificación es bilateral", destaca el CEO.

Clickie hoy cubre desde plomería y electricidad hasta reparación de aires acondicionados y lavarropas, con la visión de ordenar un mercado que históricamente funcionó bajo la lógica del "boca a boca" y la incertidumbre.

Haber quedado seleccionada entre 6.500 startups globales para participar del programa Canopy de Founder Inc confirma que el talento argentino tiene capacidad de escala mundial.

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