El Nissan Leaf es uno de los íconos de la movilidad eléctrica. Fabricado desde hace 10 años, es líder en el mundo en ventas y en su segunda generación logró uno de los avances más importantes: alcanzar una autonomía de casi 400 km.

Para el mercado local, este vehículo también significó un antes y un después en la movilidad del futuro, tras convertirse en el primer modelo eléctrico de pasajeros a la venta, hace ya casi un año atrás.

Sin embargo, el Leaf encarna mucho más de lo que un auto significa y resume en su totalidad la visión de futuro de la japonesa, englobada bajo la estrategia Intelligent Mobility. En este plan, la automotriz define que estos vehículos serán el pilar de integración con la sociedad, al convertirse en una fuente de energía.

"Fuimos la primera marca en producir autos eléctricos con el Leaf, que tiene una autonomía de 400 kilómetros con una batería de 40kw. Este equipamiento no es importante únicamente para circular más tiempo sin necesidad de recarga, sino que, con esta capacidad de la batería, es posible brindar electricidad a una casa de cuatro integrantes durante tres o cuatro días", explica a iProUP Luis Felipe Clavel, gerente de Desarrollo de Negocios de Vehículos Eléctricos de Nissan Latam.

Esas alternativas fueron las que llevaron a la muchas automotrices a apostar por la electrificación, porque a partir del auto se abre la opción de un futuro integrado con la sociedad, ya que el rodado proveerá electricidad, un recurso escaso.

"En Nissan hablamos de una integración energética que se dará en varios pasos: los clientes podrán tener paneles solares en la casa, así se cargará el auto eléctrico, y esa electricidad que se regenera se podrá usar en el hogar y hasta venderla a la compañía eléctrica del lugar si les sobra. Esto será necesario teniendo en cuenta que, en el futuro, cuando todos los vehículos funcionen con esta tecnología, será cada vez mayor la demanda", añade el experto.

En el caso del Leaf, el buque insignia de Nissan, ya está listo para devolver la electricidad a la red, proceso que se denomina Vehicle-to-Grid (V2G) que, en español, se traduce "del vehículo a la red".

Se trata de un sistema que está a prueba en otras marcas, mediante el cual la energía puede ser vendida a la red eléctrica por el titular de un vehículo eléctrico o híbrido enchufable cuando esté conectado a la red y no se use como medio de transporte. Alternativamente, cuando las baterías del auto necesiten ser recargadas, el flujo se invertirá y la electricidad fluirá de la red al vehículo.

Según las investigaciones, la mayor parte de los vehículos permanece estacionado un 95% del tiempo. De esta forma, la electricidad que no se utilice puede derivarse al sistema.

"La tecnología V2G revoluciona el concepto de auto eléctrico como acumulador de energía eléctrica para proporcionar un modo de propulsión. El hecho de que la mayoría de los vehículos pasen la mayor parte de su vida útil estacionados supone la reformulación de estos vehículos al añadir a sus características de acumulador y consumidor eléctrico las de generador y distribuidor de electricidad", explican a iProUP las automotrices abocadas al desarrollo de estos modelos.

Son varios los casos donde ya se hizo realidad esta integración. Y están muy cerca del país.

Uno de los pioneros ha sido Chile, donde la empresa italiana Enel y la Agencia Energética firmaron un acuerdo y ya tienen un Leaf en un estacionamiento que se recarga con paneles solares y luego devuelven la electricidad a la agencia.

En tierras albicelestres, la automotriz japonesa espera realizar proyectos en conjunto con entidades que quieran sumarse a esta visión de futuro y trabajan para llegar a la meta.

Visión de futuro

Son varias las marcas que están pensando en autos eléctricos y, en consecuencia, la posibilidad de lograr una regeneración energética más rápida y que haya un intercambio entre los vehículos y la sociedad no es un tema menor.

Además, los cambios se aceleran y las automotrices están enfocadas en temas vitales para los vehículos eléctricos: desde cómo mejorar la autonomía hasta cómo acelerar la fabricación de baterías.

En este contexto, para Nissan, son varios los puntos claves para desarrollar y pensar hacia adelante, los cuales resumen en tres conceptos bajo la visión Intelligent Mobility: vehículos autónomos, conectados e integrados.

En el caso del Leaf, ya suma muchas ventajas, porque es un eléctrico de fácil conducción, capaz de guardar energía en la batería y devolverla a la red.

Otras marcas que se encaminan hacia la electrificación total, sin pasar por un paso intermedio, son Chevrolet y Renault. La automotriz estadounidense lo hará con el Bolt EV, mientras que la francesa ya lo hizo con el Kangoo y se espera la llegada del Zoe.

En otros mercados de la región, los avances son más rápidos. "Venimos trabajando mucho, bajo la meta clara que es electrificar Latinoamérica, que comenzó con el lanzamiento del Leaf en simultáneo en varios países", explica Clavel a iProUP.

Además, las encuestas indican que el 90% de los latinos quiere tener un eléctrico, pero el problema problema es el precio. A partir de 2025, será un mercado de mayor volumen, y ahí se verá el cambio con una masificación de los modelos, consideran los analistas.

En este escenario, el Leaf es uno de los autos que mejor representa el presente y el futuro, con tecnologías de última generación y, muchas de ellas, de tipo autónomas. Las ambiciones de las automotrices son ambiciosas: la estrategia es duplicar cada año el volumen de ventas del año anterior. 

Todas las compañías tienen un plan para este segmento. Y muchas piensan en Argentina.

En el caso de Volkswagen, todavía no hay fecha de desembarco en el mercado local, pero sus fichas también están puestas en los eléctricos: con la nueva marca ID, avanzarán hacia la electrificación total de los modelos.

Además, como base de cada proyecto, hay un tema fundamental que es la necesidad de convertirse en empresas más sustentables y amigables con el medio ambiente, además de tener varias ventajas.

En este sentido, los eléctricos no emiten gas contaminante mientras están en funcionamiento; son más económicos (una vez que se pagó el valor incicial) no sólo porque no habrá que adquirir combustible, sino también porque no sufren fallas mecánicas, ya que hay muy pocos componentes en movimiento dentro de estos coches.

Como consecuencia de lo anterior, un auto eléctrico no requiere de todos los cuidados de un vehículo común. El mantenimiento se reduce a una revisión del motor eléctrico y baterías cada cierto tiempo.

No consume combustible fósil, entonces se recarga en el hogar, de noche, o en cualquier momento que resulte cómodo y en algunas ciudades del mundo los conductores reciben tarifas de estacionamiento o impuestos menos costosas.

En la Argentina, por ejemplo, estos modelos no pagan patentes en la Ciudad de Buenos Aires, una decisión que se fue extendiendo a varios municipios del país.

Son muchas más las ventajas de estos autos que recién empiezan a escucharse con más normalidad. Y las marcas saben que ahí está el futuro.

En determinadas zonas, los coches eléctricos no abonan peaje en días laborales. Y a medida que la industria siga impulsando la conducción de este tipo de vehículos, irán apareciendo nuevos beneficios en cada región.

En definitiva, estas ventajas hacen que a largo plazo, conducir un auto eléctrico sea la mejor opción. Falta que la infraestructura de cada país se adapte, y luego que el usuario entienda las ventajas, tal como es la posibilidad de devolver la energía a la red.

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