Ayer comenzó de forma oficial la producción de Volkswagen ID.3, un punto de salida que permitió conocer más datos del proyecto eléctrico de Volkswagen que tendrá en dos mercados claves: Europa y China, donde el fabricante de Stuttgart espera lograr ya en 2020 un número de ventas importante.Hasta ahora, se sabía que para Europa, VW esperaba sacar adelante unas 100.000 unidades del propio ID.3, a las que habrá que sumar las que añada el nuevo e-Up. Un número que supondrá un salto adelante respecto a las 25.000 unidades que se espera logren este año al completo.

Pero donde el grupo germano pondrá su mira será en China. El gigante asiático está viviendo una pequeña depresión en cuanto a ventas de coches eléctricos por culpa de los cambios legislativos que han retirado las ayudas a algunos modelos. Pero a pesar de esto Volkswagen tiene confianza en que el mercado se recupere con creces en 2020.De esa forma según los últimos datos publicados, Volkswagen espera lograr entregar un total de 300.000 unidades el próximo año en China. Una cifra que esperan continuar aumentando de forma sustancial en los años posteriores hasta llegar al millón de unidades/año en 2023. Algo que supondría adelantar en casi dos años los planes iniciales para alcanzar ese número.Para lograrlo VW lanzará una fuerte ofensiva en suelo chino, que contempla el lanzamiento de 3 nuevos modelos. De momento son conversiones de vehículos ya a la venta, que además corresponden con versiones con bastante tirón entre el público chino. Es el caso del e-Bora, e-Lavida y el veterano e-Golf.

Pero esto será solo el inicio de una expansión en la oferta que supondrá según la marca, que a finales de 2020 cuenten con un total de 10 nuevos modelos eléctricos e híbridos enchufables, incluyendo el primer ID que hará acto de presencia a lo largo del segundo semestre de 2020 y que muy posiblemente será el ID.4X.

Una ofensiva que permitirá al grupo alemán lograr un importante músculo productivo en sectores como la producción de motores, pero también logrará dar un importante impulso a la economía de escala de la fabricación de baterías. Algo que debería ayudar a rebajar los costes también para los vehículos que se vendan en occidente, y de esa forma facilitar la llegada del ID.3 básico, que como recordamos se colocará por debajo de los 30.000 euros.

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