Hoy en día, en un universo de rápida transformación tecnológica, toda la industria y el público están obsesionados con la innovación. Dentro del mercado de los smartphones, las marcas han lanzado dispositivos cada vez más extravagantes con la meta de encontrar el nuevo hilo negro para disparar sus ventas. 

Sin embargo, la innovación no siempre es positiva para las marcas. Hay algunos casos muy particulares donde los negocios no siempre se benefician de esta mejora continua. Claro que renovar procesos y la estructura general de la empresa para hacer más eficiente el trabajo siempre será provechosa. Pero los cambios en los servicios, y específicamente en algunos productos, en ocasiones no son bien recibidos por los consumidores. Hay un ejemplo puntual.

Una de las marcas más reconocidas de todo el mundo acaba de presentar un nuevo producto, con motivo de las fiestas decembrinas. Según Mashable, Coca-Cola acaba de lanzar su Diet Coke Clementine en el Reino Unido. 

Se trata de una versión limitada de su ya clásica gaseosa dietética, con un sabor similar a la mandarina y la naranja. Se espera que esté a la venta solo en algunas tiendas del país. Se asegura que su distribución comenzó a mediados de este mes.

Algunos de los tweets recolectados por el medio muestran que el recibimiento del nuevo producto de la empresa ha sido mixto. Mientras que algunos celebran el sabor de la bebida, otros reclaman a Coca-Cola por añadir otra mala decisión a su portafolio de productos. 

No es la primera vez que la compañía agrega nuevas marcas con resultados mixtos. Aunque tuvo un breve resurgimiento gracias a Stranger Things, la New Coke fue un fracaso absoluto en 1985.

No todos los lanzamientos son un éxito rotundo. Como apunta Time, algunas de las marcas más importantes del mundo han sufrido experiencias negativas con su público. En 2011, HP lanzó una tablet con la que esperaba competir con la iPad de Apple, que fracasó épicamente por el desinterés de la audiencia.

Algo similar ocurrió hace algunos años con Facebook, que se decidió a lanzar su propio teléfono inteligente al mercado pero no llegó nunca a despegar.

Sin embargo, estos lanzamientos son distintos a la nueva oferta de Coca-Cola. La compañía es de las pocas marcas que pueden presumir una reputación sólida por décadas. 

Así pues, cada nueva opción que se suma a su portafolio puede ser un potencial fracaso. Tal es la confianza de los consumidores en su producto estrella, que es difícil que cualquier cambio, mejora o alternativa esté a la altura. Con estas expectativas, ¿cómo innovar eficazmente?

Parece que la estrategia que deberían seguir las marcas es precisamente la que sigue Coca-Cola: lanzamientos temporales y limitados. No se puede evitar que las personas pongan estándares tan altos para los nuevos productos de las empresas estrella. Lo que sí se pueden manejar son las expectativas. Promociones limitadas permiten a las personas tener una mente más abierta y medir sus reacciones. Si hay interés, solo hay que continuar con la iniciativa.

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