Puntos importantes
La paulatina desaceleración en los registros mensuales de inflación todavía no logra recomponer la economía doméstica de los asalariados. Aunque las variables macroeconómicas muestran signos de estabilización cambiaria y monetaria, la pérdida acumulada de los ingresos en los últimos años continúa asfixiando los presupuestos de las familias, que concentran casi la totalidad de sus recursos en subsistir y saldar compromisos previos.
Así lo refleja el último relevamiento regional ¿Qué pasa con el salario?, elaborado por el portal de empleo Bumeran al que accedió iProUP, elaborado sobre una muestra de 6.494 personas trabajadoras en la región. En el capítulo local, el 87% de los trabajadores argentinos afirmó que su sueldo resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas de su hogar, superando en dos puntos porcentuales el 85% registrado en la edición 2025 del mismo informe.
En paralelo, un 74% de los participantes percibe que su poder de compra empeoró en los últimos meses, un salto de 16 puntos frente al 58% que manifestaba esa situación un año atrás.
A nivel regional, la dificultad para solventar el costo de vida es compartida, aunque presenta diferencias: Panamá encabeza el desfasaje salarial con un 92% de insatisfacción, escoltada por Ecuador (90%), Chile (87%) y Perú (83%). En el mercado doméstico, sin embargo, el problema radica en la velocidad con la que se esfuma el flujo de dinero en efectivo.
Cuánto tiempo dura el sueldo en el mes y qué rubros absorben los mayores gastos
La erosión del ingreso mensual muestra un cuadro de agotamiento temprano en la mayoría de los hogares asalariados.
De acuerdo con el relevamiento, a 7 de cada 10 trabajadores (el 73%) el salario no les rinde más de dos semanas, evidenciando un colapso estructural en la capacidad de estirar los ingresos mensuales.
La radiografía de los plazos arroja:
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El 28% destina el 100% de sus haberes a la cancelación inmediata de cuentas apenas los cobra
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El 15% los agota en menos de siete días
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El 9% resiste una semana
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El 21% logra estirarlos hasta quince días
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Un 18% declara alcanzar las tres semanas de cobertura
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Apenas el 9% consigue llegar a fin de mes con fondos disponibles
Al momento de jerarquizar las cargas financieras, la vivienda se consolida como el mayor condicionante: el alquiler constituye el principal gasto para el 44% de los consultados.
Detrás se ubican el aprovisionamiento de alimentos (27%) y la amortización de deudas (16%), mientras que rubros como educación (5%), salud (3%) y transporte (3%) se ubican en escalones menores.
Además, el 50% de las personas laboralmente activas destina una porción de sus recursos a brindar asistencia económica a familiares o vínculos directos (25% lo hace de forma periódica y otro 25% de manera eventual).
"La desaceleración de la inflación no implica automáticamente una recuperación del salario real. Después de varios años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, las personas trabajadoras siguen destinando gran parte de sus ingresos a necesidades básicas como el alquiler y los alimentos. El desafío ya no pasa solamente por ganarle al índice, sino por reconstruir capacidad de consumo y previsibilidad. La percepción social del salario suele recuperarse más lentamente que los indicadores macro porque la gente evalúa cuánto duran sus ingresos y si puede ahorrar", analiza Federico Barni, CEO de Bumeran.com.ar en Jobint, en declaraciones a las que accedió iProUP.
Por qué casi ningún trabajador ahorra y cuál es el nivel de endeudamiento familiar
La capacidad de generar un excedente para imprevistos o proyectos futuros quedó virtualmente neutralizada para la masa salarial.
El informe de Bumeran expone que el 90% de los trabajadores en Argentina no logra ahorrar dinero de manera mensual, un indicador que avanzó un punto respecto del 89% relevado en 2025.
Al desglosar los motivos de esta imposibilidad, el 54% sostiene de forma categórica que el monto salarial percibido no alcanza para cubrir gastos corrientes, un 20% apunta al peso de las deudas arrastradas, un 12% a la urgencia de atender rubros básicos y el 11% al encarecimiento general del costo de vida.
En contrapartida, dentro del acotado 10% que sí accede a reservar fondos, el 33% logra retener entre un 5% y un 10% de su sueldo, el 28% aparta menos del 5% y un 15% guarda entre el 10% y el 15%.
En cuanto a los instrumentos elegidos por este segmento minoritario para resguardar el excedente, el 30% se vuelca a fondos comunes de inversión (el porcentaje más alto de toda América Latina), un 16% opta por comprar divisas extranjeras, el 15% adquiere títulos o acciones corporativas, un 14% deja el saldo en la caja de ahorro bancaria y el 9% recurre al plazo fijo tradicional.
Este estrangulamiento convive con un pasivo extendido: el 77% de las personas ocupadas convive con algún tipo de deuda, cinco puntos porcentuales por encima del 72% que registraba el informe un año antes. La presión crediticia es tan determinante que, ante la consulta hipotética de recibir una mejora en sus remuneraciones -aspiración validada por el 100% de la muestra-, el 46% priorizaría cancelar deudas antes que incrementar el consumo cotidiano (15%) o volcarse al ahorro (22%).