Puntos importantes
El interrogante cotidiano sobre qué almorzar o cenar suele terminar en dos caminos costosos para el bolsillo y el tiempo: recurrir al delivery de última hora o comprar ingredientes sueltos en el supermercado que muchas veces quedan olvidados en la heladera. Para quebrar esa inercia, a mediados de 2025 nació en Buenos Aires YAFU -nombre inspirado en la clásica expresión rioplatense "ya fue"-, una plataforma tecnológica que se propuso automatizar la alimentación semanal de personas y empresas.
El proyecto fue fundado por Karen Dutik, profesional proveniente del sector de tecnología, marketing y desarrollo de producto. Al momento de iniciar la empresa no tenía experiencia en gastronomía profesional: aprendió las bases técnicas observando chefs internacionales en YouTube y consultando a ChatGPT para diseñar los primeros circuitos operativos.
Con un desembolso inicial de $40.000 para comprar insumos y envases, la compañía reinvirtió su flujo de fondos hasta alcanzar una facturación anual de u$s500.000 a octubre de 2026.
"Una de las cosas que aprendí emprendiendo con YAFU es que no necesitaba convertirme en chef; necesitaba construir un sistema y rodearme de personas que supieran hacer muchísimo mejor que yo cada parte", explica Dutik em declaraciones a las que accedió iProUP.
Al comienzo sabía más de arquitectura de código que de cocción a escala, pero ese enfoque de sistemas le permitió estructurar una red logística que va más allá de la venta tradicional de viandas.
¿Cómo opera el centro de producción de YAFU y qué menú ofrece?
La operación física de la empresa se encuentra concentrada en un centro de elaboración propio de 300 metros cuadrados ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En esas instalaciones el equipo centraliza la recepción de materias primas, almacenamiento bajo temperatura controlada, elaboración, armado de pedidos (picking) y despacho logístico.
Con un plantel que integra cocineros, licenciados en nutrición, especialistas en logística y desarrolladores, la planta elabora más de 4.000 comidas mensuales, manteniendo un promedio estable de más de 1.000 platos despachados por semana.
La carta cuenta con opciones rotativas diseñadas por profesionales culinarios y nutricionistas. El catálogo abarca platos a base de carnes rojas, pollo, pescados, pastas, tartas, wraps, burritos, ensaladas y alternativas vegetarianas. Los clientes reciben las porciones ya cocinadas y calibradas en gramos, envasadas para consumir de inmediato, conservar en frío o congelar para regenerar en microondas en pocos minutos.
¿En qué se diferencian las unidades B2C, corporativa y de "cocina invisible"?
El modelo de ingresos de la firma se organiza sobre dos canales principales que promedian una tasa de recompra y permanencia del 90%.
En el segmento para consumidores finales (B2C), la plataforma evoluciona hacia una modalidad híbrida donde el suscriptor puede elegir manualmente cada plato de la semana o seleccionar la función automatizada "armame el mes", delegando la diagramación completa de su dieta en el sistema según sus preferencias alimentarias.
En el mercado corporativo (B2B), la startup resuelve la provisión de comida para equipos de trabajo que van desde oficinas de 3 personas hasta compañías de más de 100 colaboradores, pasando de ser una solución gastronómica a funcionar como una infraestructura de alimentación para empresas.
"El objetivo es que Recursos Humanos o el responsable de oficina no tengan que convertirse en coordinadores gastronómicos", destaca Dutik. A través de un panel centralizado, los empleados gestionan sus elecciones individuales mientras la empresa administra altas, bajas, días de entrega y presupuesto en un único consolidado.
A estos canales se suma el formato de marca blanca o "cocina invisible", mediante el cual proveen platos terminados a cafeterías que carecen de habilitación para cocina caliente o espacio para chefs, además de un área dedicada a eventos y catering corporativo.
¿Cómo reduce la plataforma el desperdicio de comida y qué planes proyecta?
A diferencia de los restaurantes convencionales que deben sobrestockear mercadería frente a una demanda impredecible, la foodtech opera con un esquema de producción planificada.
Al sustentarse en suscripciones y pedidos anticipados, la firma adquiere insumos con volúmenes exactos, monitorea vencimientos con alertas automatizadas y estandariza gramajes para evitar mermas operativas.
Los envases plásticos utilizados están diseñados para su reutilización hogareña y, en caso de descarte, la empresa mantiene un acuerdo con una aplicación de reciclaje urbano para gestionar el tratamiento de los polímeros.
"Para nosotros, la sustentabilidad no es solo ambiental; reducir la merma vuelve más eficiente a toda la operación", subraya la fundadora.
De cara a los próximos 12 meses, la firma fijó cuatro metas estratégicas: acelerar la base de usuarios activos, consolidar su penetración en el segmento de beneficios corporativos B2B, ampliar la cobertura geográfica del reparto e incrementar la capacidad instalada de su centro de producción en CABA sin resignar estándares de calidad.