El gobierno de los Estados Unidos presentó esta semana America.gov, una plataforma con inteligencia artificial (IA) que permite consultar, en lenguaje natural, información proveniente de más de 29.000 sitios oficiales.
Sin embargo, meses antes de ese lanzamiento, en la Argentina, la fundación Colossus Lab ya venía desarrollando una herramienta con el mismo concepto de fondo: conectar y ordenar los datos públicos para que cualquier persona pueda consultarlos de forma simple.
Esa herramienta se llama OpenArg y conecta 38 portales públicos, con información del Estado nacional, el INDEC, el BCRA, provincias, municipios y el Congreso.
Dante De Agostino, director ejecutivo de Colossus Lab, explicó en un informe al que accedió iProUP que "llevar IA al Estado no depende solamente de grandes presupuestos ni de modelos sofisticados": el verdadero desafío está en ordenar, normalizar y hacer interoperable la información que el sector público ya produce".
Para replicar algo similar a escala nacional, el propio De Agostino apunta qué le falta a la Argentina: "No es tecnología ni talento, sino decisión política, que la apertura y normalización de datos deje de ser opcional para cada organismo".
El caso de OpenArg demuestra que ese trabajo ya es posible con recursos limitados, incluso antes de que el Estado argentino decida dar el paso.
Qué es America.gov y por qué la Casa Blanca lo presenta como un cambio de paradigma
America.gov fue presentado formalmente este martes 30 de septiembre en un evento en Washington encabezado por el presidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance.
Según fuentes oficiales citadas por medios estadounidenses, la plataforma busca ofrecer una nueva forma de acceder a todo lo que la gente intenta resolver en el gobierno federal.
Del lanzamiento participaron figuras del sector tecnológico y funcionarios de primer nivel, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio y el cofundador de Airbnb, Joe Gebbia, ahora a cargo del diseño gubernamental.
La jornada incluyó paneles sobre IA, energía, salud, espacio y agricultura, en lo que la administración definió como una muestra del futuro tecnológico del país.
El sitio permite a los ciudadanos hacer una pregunta en lenguaje natural y recibir una respuesta basada en fuentes públicas, con su referencia correspondiente, en lugar de tener que navegar entre decenas de portales oficiales.
Para De Agostino, esta iniciativa confirma que la inteligencia artificial ya puede cambiar la forma en que los ciudadanos se relacionan con el Estado.
MCP: el paso que permite a cualquier IA consultar al Estado argentino
Colossus Lab lanzó esta misma semana mcp.openarg.org, un servidor basado en el Model Context Protocol (MCP), un estándar abierto que permite a los asistentes de IA conectarse directamente a una fuente de información y utilizarla.
Con este desarrollo, cualquier programador puede conectar asistentes como Claude, Cursor o VS Code y consultar los datos abiertos argentinos desde un único lugar.
La lógica detrás de esta decisión es que el dato llegue adonde ya está la gente, en lugar de esperar a que el ciudadano busque la información por su cuenta.
Hoy millones de argentinos conversan a diario con algún asistente de IA, y si esas conversaciones pueden apoyarse en datos oficiales verificables, según De Agostino, "ganamos todos" en lugar de recibir respuestas genéricas o directamente inventadas.
Este paso se enmarca en lo que desde Colossus Lab denominan el "Estado agente": un modelo de gestión pública que no espera a que lo encuentren en un laberinto de portales y ventanillas, sino que responde y orienta de forma proactiva.
El desarrollo se construye por etapas, y la primera, según sus impulsores, ya está en marcha: datos abiertos, ordenados y conectables entre sí.
Cómo es OpenArg, la respuesta argentina que ya funciona desde hace más de un año
En paralelo a lo que ocurre en los Estados Unidos, Colossus Lab trabaja sobre la misma idea desde hace más de un año.
Con OpenArg, la fundación construyó una herramienta que conecta y procesa datos públicos argentinos para que cualquier persona pueda consultarlos de manera simple.
La plataforma reúne más de 33.000 datasets oficiales, que se actualizan todos los días, provenientes de organismos nacionales, provinciales y municipales.
Por detrás del sistema trabaja un equipo de cuatro agentes de IA coordinados entre sí, cada uno con una tarea específica: entender la pregunta, encontrar los datos, analizarlos y redactar la respuesta final.
Según sus creadores, "lo más difícil del desarrollo no fue la inteligencia artificial en sí, sino la limpieza y normalización de la información", ya que cada organismo carga sus números con formatos distintos, muchas veces duplicados o desactualizados.
Todo el código de OpenArg es abierto y puede ser revisado, auditado o mejorado por cualquier desarrollador en GitHub.
La diferencia de escala: la Casa Blanca versus el financiamiento ciudadano
Una de las diferencias más marcadas entre ambas iniciativas está en el respaldo institucional y económico.
America.gov tiene detrás a la Casa Blanca, a la agencia de servicios del gobierno federal estadounidense y a dos de las empresas de inteligencia artificial más grandes del mundo.
OpenArg, en cambio, lo sostienen personas: Colossus Lab funciona como una fundación que se financia con aportes de ciudadanos, llamados "Fundadores", que colaboran con una cuota mensual desde 3.000 pesos para cubrir los costos de cómputo que hacen funcionar la plataforma.
Pese a esa diferencia de recursos, De Agostino sostiene que si un equipo chico, con aportes ciudadanos, pudo construir una herramienta de este tipo en apenas un año, el Estado argentino "puede hacer mucho más".
Según explica, no hace falta inventar nada nuevo: el país ya cuenta con portales de datos abiertos, una ley de acceso a la información pública vigente y talento técnico de sobra para avanzar en esta dirección.
El obstáculo, entonces, no sería tecnológico sino de gestión y de prioridades dentro del propio sector público.
Qué le falta a la Argentina para tener su propio "America.gov"
Para los impulsores de OpenArg, lo que falta en la Argentina es esencialmente decisión política.
Esto implica que abrir y normalizar los datos deje de ser una decisión opcional para cada organismo público y se convierta en una obligación transversal a nivel nacional, provincial y municipal.
También requiere que cada organismo publique su información en formatos que puedan cruzarse entre sí, algo que hoy no ocurre de manera sistemática en el Estado argentino.
A esto se suma un punto que Colossus Lab considera central: la neutralidad de este tipo de herramientas no es negociable, ya que una plataforma que responde en nombre de datos públicos debe poder citar siempre su fuente y ser auditable.
De hecho, apenas lanzado, a America.gov ya se le señaló que modificaba el tono de sus respuestas en temas políticos, algo que refuerza la importancia de ese resguardo.
Desde Colossus Lab remarcan que, sin esa transparencia, una herramienta de este tipo deja de ser un servicio público y se convierte en propaganda.
El desafío hacia adelante, entonces, no pasa por la tecnología disponible, sino por la voluntad de ordenar la información que el Estado ya produce y ponerla al servicio de cualquier ciudadano, periodista o funcionario que la necesite.