Puntos importantes
El próximo salto de la inteligencia artificial (IA) estará definido solamente por modelos más potentes y por agentes capaces de ejecutar tareas, tomar decisiones y coordinarse con otros sistemas.
Marina Bericua, directora de Asuntos Públicos, Corporativos y Legales de Microsoft, explicó que "ese cambio puede modificar la forma en que las empresas diseñan sus procesos, organizan sus equipos, asignan responsabilidades y miden la productividad".
"El Work Trend Index 2026 de Microsoft sostiene que los agentes ya están pasando de la experimentación a convertirse en parte del funcionamiento cotidiano de las organizaciones, mientras que el uso activo de agentes dentro del ecosistema Microsoft 365 creció 15 veces en un año", precisó la experta un episodio de "Agentes de Transformación", el podcast de la Escuela de Negocios de Universidad de San Andrés.
Para Bericua, el desafío dejó de ser simplemente incorporar IA y pasó a ser cómo rediseñar el negocio alrededor de ella. "La propia Microsoft identifica una brecha entre trabajadores que avanzan rápidamente en el uso de estas herramientas y organizaciones que todavía no modificaron sus estructuras, sus incentivos ni sus procesos para aprovecharlas", resaltó.
Para la experta, la discusión sobre si las compañías adoptarán IA ya quedó atrás, resaltó que la pregunta relevante es cómo pasar del uso individual de asistentes a la transformación completa de procesos de negocio, una transición que puede alterar el funcionamiento interno de las compañías.
Cómo fue la transformación de asistentes de IA a agentes que ejecutan trabajo
La diferencia entre un asistente de IA y un agente es central para entender el próximo cambio empresarial. Un asistente responde a una instrucción y ayuda a una persona a completar una tarea, mientras que un agente puede recibir un objetivo, utilizar herramientas, interactuar con sistemas y ejecutar una secuencia de acciones con distintos grados de autonomía.
"Esta evolución convierte a la IA en algo más parecido a un actor operativo que a un simple software. Un agente puede, por ejemplo, recopilar información, analizarla, generar una respuesta, actualizar un sistema y derivar el resultado a otro agente o a una persona para su aprobación", apuntó Bericua.
Microsoft describe este escenario como una nueva relación entre personas y agentes, en la que la tecnología absorbe parte de la ejecución y los trabajadores conservan mayor capacidad para definir objetivos, tomar decisiones y asumir la responsabilidad por los resultados.
En su análisis de más de 100.000 conversaciones de Microsoft 365 Copilot, el 49% de las interacciones analizadas estuvo relacionado con tareas cognitivas como analizar información, resolver problemas, evaluar alternativas o pensar creativamente.
El cambio también se refleja en la velocidad de adopción. Según el Work Trend Index 2026, los agentes activos dentro de Microsoft 365 aumentaron 15 veces interanualmente, mientras que en las grandes empresas el crecimiento llegó a 18 veces.
A medida que estos sistemas ganen autonomía, las compañías tendrán que decidir qué tareas puede ejecutar un agente, cuáles requieren aprobación humana y quién responde cuando una decisión automatizada produce un resultado incorrecto. Esa discusión llevará a crear nuevos mecanismos de supervisión, evaluación, autorización y trazabilidad.
Por qué sostienen que el próximo salto será rediseñar los procesos de negocio
"La verdadera transformación aparecerá cuando las empresas dejen de colocar IA encima de procesos existentes y comiencen a diseñar esos procesos desde el principio con agentes en el centro. Esa diferencia separa una automatización puntual de una transformación del modelo operativo", destacó Bericua.
Según un estudio de Deloitte publicado en agosto de 2026 mostró hasta dónde puede llegar ese cambio: el 74% de los líderes consultados espera que, dentro de cuatro años, casi la mitad de sus procesos sean rediseñados o reconstruidos alrededor de agentes de IA. Además, el 61% espera que la mayoría de los agentes utilizados sea esencialmente autónoma, con personas concentradas principalmente en tareas de supervisión.
La misma investigación señaló que el 58% de los ejecutivos espera que los agentes puedan coordinarse y colaborar entre sí para completar tareas de varios pasos y atravesar distintas áreas de una compañía. Esto anticipa organizaciones menos dependientes de flujos lineales y más orientadas a redes de agentes y equipos humanos que trabajan sobre objetivos comunes.
El problema es que las empresas todavía no están preparadas para ese escenario. Solo el 21% de los líderes consultados por Deloitte considera que sus procesos están preparados para la adopción de agentes, mientras que apenas el 15% afirma haber escalado sistemas multiagente coordinados entre distintas áreas.
La principal dificultad tampoco parece ser exclusivamente tecnológica. El 72% de los ejecutivos señala que carece de datos unificados y accesibles, el 70% cuestiona su capacidad para confiar y gobernar agentes y el 67% considera que la integración es demasiado costosa o compleja.
Esto obliga a repensar cuatro dimensiones simultáneas: procesos, tecnología, personas y gobierno corporativo. La empresa que solamente compre licencias de IA puede conseguir mejoras puntuales, pero difícilmente capture todo el valor de una organización diseñada alrededor de sistemas capaces de actuar de manera autónoma.
Por qué La IA también cambiará los puestos y las habilidades
El avance de los agentes modificará el concepto tradicional de trabajo, porque muchas tareas dejarán de estar asociadas exclusivamente a una persona. El profesional tendrá que decidir qué hace directamente, qué delega en un agente, cómo verifica el resultado y cómo combina las capacidades de ambos.
Microsoft plantea que esta evolución eleva el valor de habilidades como el criterio, la claridad para definir objetivos, el control de calidad, el pensamiento crítico y la capacidad para diseñar cómo se realiza el trabajo.
El 66% de los usuarios de IA consultados por la compañía afirma que la tecnología les permite dedicar más tiempo a tareas de mayor valor, mientras que el 58% asegura que ahora produce trabajos que no podía realizar un año atrás.
También aparece una nueva figura profesional: el agent boss, es decir, la persona que construye, delega y administra agentes para ampliar su capacidad de trabajo. Microsoft ya había anticipado este concepto en su Work Trend Index 2025, cuando resaltó que los trabajadores deberían comenzar a pensar como directores de sus propios equipos de agentes.
La transformación, sin embargo, no implica que todo el valor vaya a trasladarse hacia las máquinas. La lógica apunta a una combinación de automatización y criterio humano, en la que las personas definan estándares, evalúen resultados y tomen las decisiones que requieren contexto, responsabilidad o juicio.
El impacto sobre el empleo será significativo, aunque todavía existe incertidumbre sobre su magnitud. Deloitte encontró que el 43% de los líderes espera una disrupción importante de su fuerza laboral durante los próximos 12 a 18 meses por efecto de los agentes, mientras que esa proporción asciende al 72% cuando el horizonte se extiende a dos o tres años.
La paradoja es que las organizaciones deberán capacitar a sus trabajadores mientras rediseñan sus puestos. El mismo estudio de Deloitte señala que la mitad de los líderes considera que sus empresas todavía no están invirtiendo lo suficiente en la transformación de la fuerza laboral asociada con la IA.