La industria del control de acceso ha tratado durante años la biometría como una tecnología especializada, reservada para instalaciones gubernamentales, infraestructura crítica y entornos donde el riesgo de una falla de identidad es demasiado alto como para tolerar cualquier fricción. Esa percepción está cambiando, y los datos del Informe de Estado de Seguridad e Identidad 2026 de HID confirman lo que muchos profesionales de la seguridad en América Latina ya están experimentando en el terreno.
Según la encuesta realizada a más de 1.500 usuarios finales y socios de la industria — incluyendo instaladores, integradores y fabricantes de equipos originales — el 46% de los profesionales de seguridad considera la biometría una prioridad estratégica.
Entre los usuarios finales, el 34% ya ha implementado soluciones biométricas y un 23% adicional planea hacerlo. En conjunto, eso representa a la mayoría del mercado en proceso de implementación o avanzando activamente hacia ella — una señal clara de que la autenticación biométrica está dejando de ser una aplicación de nicho para convertirse en un componente central de la estrategia moderna de control de acceso.
De especializada a estándar
El cambio refleja lo que la industria experimentó con las credenciales móviles en los últimos años. Las tecnologías que antes requerían una justificación organizacional significativa se están convirtiendo en expectativas básicas. El reconocimiento de huella dactilar lidera las modalidades biométricas con un 71%, seguido por el reconocimiento facial con un 50%.
Las prioridades que las organizaciones asignan a la implementación lo dicen todo: la precisión y la confiabilidad dominan con un 70% entre los usuarios finales y un 85% entre los socios de la industria. Estas no son las prioridades de organizaciones que realizan pruebas piloto. Reflejan las expectativas de equipos que se preparan para implementaciones en producción, en entornos reales con usuarios reales.
Para América Latina específicamente, las condiciones para una adopción más amplia están cada vez más dadas. En los verticales clave de la región — campus bancarios, bienes raíces comerciales, centros de datos, aeropuertos y universidades — los responsables de seguridad gestionan puntos de acceso de alto tráfico donde la pérdida de credenciales, el acceso no autorizado por acompañamiento y la verificación manual generan un riesgo operacional medible.
El reconocimiento facial aborda estos problemas en el punto de entrada sin agregar fricción para el usuario final. Los avances en procesamiento en el borde e inteligencia artificial han reducido el costo y la complejidad de implementación a un nivel que pone el acceso biométrico al alcance de una gama mucho más amplia de organizaciones, incluyendo pequeñas y medianas empresas que anteriormente no podían justificar la inversión.
Las organizaciones favorecen cada vez más el reconocimiento facial para áreas de alto tráfico o sensibles en términos de higiene, porque permite un acceso rápido y sin contacto, con experiencias de paso fluido.
La caída en los precios de equipos cada vez más sofisticados también impulsa el crecimiento, ya que los sistemas de reconocimiento facial líderes alcanzan tasas de precisión que los hacen viables para implementaciones de misión crítica. El reconocimiento facial también es central para la autenticación multifactor, donde los usuarios verifican su identidad mediante algo que tienen — una tarjeta, llavero, PIN o smartphone — junto con su rostro, para entornos que requieren un umbral de seguridad más elevado.
La confianza es la variable de implementación
El hallazgo más destacado del informe tiene que ver con la privacidad. La preocupación por los datos biométricos aumentó del 31% en la encuesta de 2025 al 67% en 2026, con un 31% de los encuestados describiéndose como muy preocupados y aplicando activamente medidas de protección.
Para las organizaciones que evalúan la biometría, esto no es una consideración abstracta. Cerca del 30% afirma que las preocupaciones de privacidad influyeron directamente en su decisión de no implementar soluciones biométricas en 2025.
Aquí es donde la selección del proveedor se vuelve tan importante como la selección de la tecnología. Implementar biometría significa confiar a un socio algo que no puede ser reemitido si se ve comprometido: el rostro de una persona, una huella dactilar, un identificador biológico que es permanente por definición.
Las organizaciones necesitan proveedores con un historial demostrado en seguridad de identidad, no únicamente en hardware de sensores.
La arquitectura importa tanto como la intención. Las soluciones que almacenan las plantillas biométricas en la credencial del usuario, en lugar de en una base de datos centralizada — un modelo conocido como Template-on-Card — abordan la preocupación por la soberanía de los datos en su origen.
No existe un repositorio centralizado que vulnerar porque los datos biométricos nunca abandonan la credencial. En mercados donde la regulación de protección de datos se está fortaleciendo y la conciencia organizacional sobre el riesgo de privacidad está creciendo, esta distinción es cada vez más un requisito de implementación, no un diferenciador.
Qué buscar en un sistema de reconocimiento facial
Los usuarios buscan una experiencia sin fricciones para ingresar a edificios o acceder a salas o activos específicos. Los profesionales de TI y seguridad demandan productos y software robustos que se integren con fluidez a las soluciones existentes para crear una postura de acceso y seguridad unificada. Considere estas características al evaluar productos de reconocimiento facial:
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Reconocimiento de alto rendimiento. Busque productos evaluados según el estándar NIST Face Recognition Technology Evaluation (FRTE) 1:1 Verification, que mide la tasa de no coincidencia falsa en múltiples conjuntos de datos y condiciones del mundo real.
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Soporte para autenticación multifactor. Muchas organizaciones requieren la seguridad adicional que ofrece la MFA para áreas o activos sensibles. Cualquier solución debe admitir autenticación más allá del reconocimiento facial, incluyendo tarjetas, PIN, código QR y credenciales móviles.
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Hardware de imagen de calidad. Las imágenes capturadas deben ser nítidas para que un algoritmo de identidad funcione con rapidez y precisión. Los lectores de alta calidad utilizan cámaras duales — una que captura imágenes en luz visible y otra en luz infrarroja cercana — lo que permite un reconocimiento confiable en condiciones de poca luz y entornos variables.
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Velocidad de reconocimiento. Un sistema debe capturar y confirmar la identidad sin demora. Una velocidad de reconocimiento de 0,2 segundos es el estándar para el control de acceso de alto rendimiento, que permite la autenticación al paso en entornos de alto tráfico.
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Privacidad y seguridad integradas. Cualquier solución debe cumplir con los estándares actuales de privacidad y seguridad alineados con las mejores prácticas de la industria y los requisitos regulatorios aplicables. La opción de almacenar datos biométricos en una credencial en lugar de en una base de datos centralizada ofrece una capa adicional de protección.
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Integración fluida. Las organizaciones están adoptando un enfoque empresarial para el control de acceso, y cualquier sistema de reconocimiento facial debe integrarse con la infraestructura existente mediante conectividad OSDP o Wiegand, sin requerir el reemplazo total de lo que ya funciona.
La señal de inversión es clara
Con toda la cautela en torno a la privacidad, las perspectivas de inversión son inequívocas. Entre los usuarios finales a nivel global, el 60% afirma que es probable que aumente su gasto en biometría en los próximos años. Entre los socios de la industria, esa cifra asciende al 84% que considera probable que sus clientes aumenten su inversión.
La diferencia entre ambos números señala algo que los integradores y distribuidores de la región ya reconocen: los usuarios finales frecuentemente necesitan un socio de confianza que construya el argumento, cierre la justificación del retorno sobre la inversión y gestione la transición.
La tecnología está lista. El modelo de implementación existe. Lo que resta es la conversación. Las organizaciones que esperen a que el mercado se mueva a su alrededor encontrarán que sus competidores no lo hicieron.
*Por Ricardo Miralha, Gerente de Desarrollo de Negocios de Biometría HID