Frente a una avalancha de pedidos online, la automatización es clave para sincronizar repartos sin plantilla propia y evitar pérdidas millonarias
06.08.2026 • 08:57hs • COMERCIO ELECTRÓNICO
COMERCIO ELECTRÓNICO
La uberización creó un monstruo de u$s47.500 millones que solo la IA puede domar en Latinoamérica
Según un estudio de IMARC Group, el mercado de logística de última milla en América Latina alcanzará un valor de u$s47.500 millones en 2034, impulsado por el crecimiento sostenido del comercio electrónico, las entregas en el mismo día y la demanda de operaciones cada vez más ágiles.
El fenómeno detrás de ese número tiene nombre y es la uberización de la logística. Plataformas como Uber, Rappi, PedidosYa y Uber Direct dieron origen a un modelo donde miles de conductores independientes y flotas tercerizadas participan diariamente de las operaciones de entrega, sin relación de dependencia con las empresas que despachan los productos.
Ese modelo resolvió el problema de escala, ya que hoy cualquier comercio puede tener cientos de repartidores disponibles sin contratar a ninguno. Pero creó un problema nuevo mucho más complejo.
De administrar una flota a coordinar un ecosistema caótico en tiempo real
"La uberización cambió las reglas del juego. Hoy una empresa puede tener cientos de repartidores disponibles, pero si no cuenta con tecnología para asignar pedidos, optimizar recorridos y reaccionar en tiempo real frente a cambios operativos, la complejidad termina impactando directamente en los costos y en la experiencia del cliente", afirmó Guillermo Castelli, CEO de QuadMinds.
El problema es que un conductor puede conectarse o desconectarse en cualquier momento, los pedidos cambian constantemente, hay congestión de tránsito imprevista, y los clientes esperan saber el estado de su envío en tiempo real. Coordinar eso manualmente es imposible cuando la operación escala.
Antes, las empresas administraban una flota relativamente estable con rutas planificadas. Hoy deben coordinar un ecosistema que incluye vehículos propios, operadores logísticos tercerizados, repartidores independientes, centros de distribución y clientes que exigen información inmediata.
La inteligencia artificial se volvió el cerebro obligatorio de la operación
En ese escenario, las tecnologías de optimización y análisis predictivo dejaron de ser un diferencial para volverse un requisito operativo básico.
Los algoritmos permiten asignar automáticamente pedidos según ubicación y disponibilidad, recalcular rutas frente a imprevistos, reducir kilómetros recorridos y mejorar la utilización de vehículos que de otra forma quedarían ociosos.
Los números que reporta QuadMinds sobre el impacto de su plataforma dan la dimensión del ahorro potencial:
- Hasta 85% menos tiempo en planificación de rutas
- Hasta 22% de reducción en costos de transporte
- Hasta 15% menos costos administrativos
- Hasta 50% menos tiempos muertos de espera
- Retorno de la inversión en aproximadamente seis meses
El impacto ambiental que también entra en la ecuación operativa
Hay un beneficio adicional de la optimización que las empresas están empezando a valorar por razones que van más allá de la eficiencia operativa.
Al reducir kilómetros recorridos, tiempos improductivos y consumo de combustible, las empresas disminuyen su huella de carbono sin resignar capacidad operativa. Eso importa cada vez más porque las grandes corporaciones y sus proveedores enfrentan exigencias crecientes de reporte ambiental en el marco de sus objetivos ESG.
"La logística dejó de ser un problema de transporte para convertirse en un problema de inteligencia operacional. La planificación manual ya no alcanza cuando una operación debe adaptarse en segundos a cancelaciones, nuevos pedidos, congestión de tránsito o cambios de disponibilidad de conductores. La tecnología pasó a ser el verdadero cerebro de la operación", concluyó Castelli.