Un informe interno del Departamento del Tesoro de Estados Unidos alertó sobre los riesgos sistémicos de una posible burbuja de inteligencia artificial, en una señal de alarma que contradice el discurso oficial de la administración Trump y que suma presión sobre un sector en el que la Argentina busca posicionarse como polo de talento y desarrollo.
El documento, revelado por el medio NOTUS, compara aspectos clave del boom actual de la IA con la burbuja puntocom que estalló a principios de los 2000.
La conclusión central es que las empresas de inteligencia artificial están mucho más integradas en la economía real que las firmas de internet de aquella época, lo que las hace más sólidas pero también más peligrosas si las cosas salen mal.
El reporte fue preparado para el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, entre otros reguladores. Lleva semanas terminado y aún espera aprobación formal.
Por qué el Tesoro compara la IA con la burbuja puntocom y qué riesgos identifica
Los analistas del Tesoro concluyeron que un eventual pinchazo de la burbuja de inteligencia artificial no provocaría un desplome tan abrupto como el de las puntocom, pero sí podría frenar la inversión empresarial, erosionar la confianza y desacelerar la economía.
Los sectores que sentirían el impacto incluyen:
- Mercados bursátiles y de crédito privado
- Fabricantes de chips y proveedores de servicios en la nube
- Empresas de energía y operadores de centros de datos
Entre los factores de riesgo, el informe menciona problemas en las cadenas de suministro, tensiones geopolíticas, cuellos de botella en el abastecimiento eléctrico y la dependencia del sistema financiero en que la IA cumpla promesas de rentabilidad que todavía no se materializaron.
Otro dato relevante: a diferencia de la era puntocom, esta vez hay menos inversores minoristas expuestos. Una caída prolongada golpearía sobre todo a jugadores institucionales, con mayor impacto potencial sobre la estabilidad del sistema financiero global.
Moody's alerta por las deudas récord de las Big Tech para financiar la IA
La advertencia del Tesoro no llega de forma aislada. Un informe reciente de Moody's Ratings advirtió que las seis mayores empresas de hiperescala, Alphabet, Amazon, CoreWeave, Meta, Microsoft y Oracle, están asumiendo compromisos de deuda sin precedentes para financiar la expansión de centros de datos e infraestructura de IA.
Según la calificadora, estas compañías desembolsarán cerca de u$s785.000 millones este año y casi u$s1 billón en 2027. Moody's estimó además que para 2026 acumularán u$s821.000 millones en compromisos fuera de balance, es decir, gastos que no figuran en sus estados contables.
El informe de Moody's también señaló la "circularidad" del ecosistema: Microsoft invierte en OpenAI, que a su vez le contrata servicios en la nube; Amazon financia a Anthropic y es su proveedor de infraestructura; Nvidia planea comprar acciones de OpenAI mientras la firma se compromete a usar sus chips. Si la demanda de productos de IA no se materializa, esa interdependencia amplifica el riesgo crediticio.
La contradicción entre el optimismo de Trump y las alarmas internas del Tesoro
El contraste entre el informe y el discurso público de la administración Trump es notable. El 25 de junio, Bessent elogió en Nueva York a las tecnológicas por invertir u$s750.000 millones en expansión de IA. En una reunión del G7, el secretario afirmó: "Creo que estaban un poco atónitos cuando dije que el mayor riesgo para la IA es que China nos supere".
Donald Trump sugirió incluso que el gobierno podría comprar participaciones en empresas de inteligencia artificial para que los ciudadanos se beneficien de su crecimiento.
Un vocero del Tesoro le restó importancia al documento y afirmó que los hallazgos no estaban verificados. Según esa fuente, la inteligencia artificial será un motor clave de lo que la administración llama "la nueva Edad de Oro" de Estados Unidos.
En paralelo, las grandes tecnológicas lanzaron una carta abierta firmada por Nvidia, Microsoft, Meta, IBM, Palantir y más de 30 compañías pidiendo a Washington que no restrinja los modelos de IA de pesos abiertos. Anthropic fue la única gran empresa estadounidense que no adhirió al documento.
Impulsan una ley para transparentar la exposición financiera a la IA
Las alarmas trascienden el Tesoro. El Banco de Inglaterra y el Fondo Monetario Internacional ya expresaron inquietud por la sobrevaloración del sector, y en el Congreso de Estados Unidos la senadora Elizabeth Warren presentó la AI Bubble Transparency Act, un proyecto que obligaría a las instituciones financieras a revelar su nivel de exposición a la IA.
"Las empresas de inteligencia artificial y las grandes tecnológicas dependen cada vez más de formas oscuras de deuda y magia en los balances para financiar sus construcciones multimillonarias", advirtió Warren al presentar la iniciativa en junio.
El proyecto busca que la Oficina de Investigación Financiera recopile datos sobre exposición crediticia a fabricantes de chips, centros de datos, proveedores de nube e hiperescaladores. Warren sostuvo que la ley "dará a los reguladores y al Congreso la información que necesitan para identificar los riesgos a tiempo y proteger nuestra economía de otra crisis financiera prevenible".
Para la Argentina, donde el ecosistema de IA crece con startups, centros de servicios y exportación de talento, el desenlace de esta tensión entre inversión acelerada y riesgo financiero definirá en buena medida el ritmo de la demanda global y las oportunidades del sector local en los próximos años.