Con más de un millón de personas generando ingresos como repartidores o conductores de aplicaciones en Argentina, la economía de plataformas se consolidó como una nueva capa del mercado laboral, pero la mayoría de esos trabajadores continúa fuera del sistema financiero tradicional.
Sobre esa tensión nació GURPI, una fintech fundada por los hermanos argentinos Juan Manuel y Tomás Manfroni que financia motos y autos para riders y conductores de aplicaciones utilizando un modelo de riesgo alternativo centrado en el desempeño laboral y la capacidad futura de generación de ingresos.
"Nos dimos cuenta de que muchos repartidores elegían la bicicleta no por elección, sino por las barreras de acceso al crédito o la falta de capacidad de ahorro suficiente como para poder tener otro tipo de vehículo propio", explica Juan Manuel Manfroni, Cofundador & CEO de Gurpi.
"A partir de esa realidad desarrollamos un modelo que convierte su desempeño laboral en una variable central de evaluación y les permite redefinir su perfil crediticio y acceder a una moto 0km", agrega el ejecutivo.
El 60% de sus clientes no posee antecedentes en el sistema bancario, lo que llevó a la empresa a desarrollar un scoring híbrido que desplaza el foco del historial financiero hacia el desempeño laboral comprobable en las aplicaciones de delivery.
La apuesta es concreta: donde un banco ve riesgo, GURPI ve una historia de trabajo medible con datos.
Cómo funciona el modelo de crédito de GURPI: datos laborales en lugar de recibo de sueldo
A diferencia del crédito tradicional —que suele basarse en recibos de sueldo, historial bancario o garantías convencionales— la fintech utiliza un motor de riesgo propio que combina esa información con datos alternativos vinculados al desempeño laboral del usuario: la recurrencia de actividad, la capacidad de generación de ingresos y el comportamiento operativo dentro de las plataformas.
La solución analiza datos de las cuentas de trabajo de los usuarios, como la cantidad de viajes por semana, los ingresos generados y la calificación de sus clientes, en lugar de enfocarse en el historial crediticio convencional.
Gurpi ya tiene operativo un flujo de calificación crediticia en tiempo real vía WhatsApp, una solución desarrollada íntegramente por su equipo interno que integra la plataforma de mensajería con APIs desplegadas en Amazon Web Services que ejecutan el motor de scoring y toman decisiones al instante.
"Construimos una infraestructura de crédito productivo que integra originación digital, scoring propio y un esquema de cobranza alineado al flujo real de ingresos del usuario", comentó Tomás Manfroni, Cofundador, CFO & CPO de la compañía.
Esta arquitectura permite financiar vehículos como herramientas de trabajo para segmentos que el sistema financiero tradicional no puede atender de manera eficiente, manteniendo a la vez disciplina de riesgo y una cartera saludable.
El resultado: la fintech mantiene actualmente una mora cercana al 4%, un nivel que valida la solidez de su modelo de evaluación y seguimiento.
El producto: seña de $35.000, cuotas semanales y entrega en 24 horas para riders y conductores
Gurpi diseñó un producto a la medida de la dinámica económica de los riders: una seña inicial de $35.000 (abril de 2026), un anticipo de entre el 10% y el 15%, financiamiento de hasta el 90% del valor del vehículo y un esquema de cuotas semanales que coincide con la forma en que suelen cobrar sus ingresos.
La lógica del pago semanal es clave: el modelo adapta el flujo de cobranza al flujo de caja real de quienes trabajan en plataformas, en lugar de exigirles una cuota mensual que no se condice con su frecuencia de cobro.
A diferencia de una fintech tradicional que simplemente otorga el crédito, Gurpi combina una pata financiera con una operación de retail propia: la empresa compra motos, las acondiciona y las entrega financiadas a repartidores y conductores.
Recientemente, la plataforma incorporó un sistema de plan canje mediante el cual los riders pueden entregar su bicicleta como anticipo y salir manejando una moto el mismo día.
La entrega rápida es otro diferencial central: gracias a su stock patentado, el usuario aprobado puede comenzar a trabajar con su vehículo en un plazo estimado de 24 a 48 horas.
El acompañamiento no termina en la entrega: Gurpi ofrece también cuotas de gracia ante imprevistos, red de talleres de barrio, soporte posventa y herramientas diseñadas para reducir las posibles interrupciones en la actividad laboral.
De $5.000 dólares de capital inicial a 200 motos por mes: la historia de crecimiento de GURPI
Gurpi inició sus operaciones de manera 100% orgánica, con un capital propio estimado en u$s5.000 destinado a comprar las primeras motos. Al inicio entregaban entre 3 y 4 unidades por mes; hoy esa cifra asciende a 200 por mes, con 1.500 créditos activos.
Con un crecimiento que multiplicó por cuatro su volumen operativo entre 2024 y 2025, la empresa opera actualmente en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza, Rosario y Tucumán.
Para 2026, la meta es alcanzar 400 motos mensuales, apalancada en la creciente necesidad de herramientas de capital de trabajo en la economía de plataformas.
El 90% de sus usuarios activos no califica para créditos bancarios convencionales, algo que convierte a Gurpi en la única vía de acceso a financiamiento productivo para la mayoría de su cartera.
"La industria fintech cumple un rol importantísimo en la inclusión de segmentos que históricamente quedaron afuera del sistema bancario", remarcó Tomás Manfroni. Y agregó: "La economía cambia constantemente y muchas veces las estructuras tradicionales no tienen la agilidad suficiente para adaptarse a nuevas dinámicas laborales".
Los trabajadores que lograron acceder a una moto incrementaron sus ingresos de manera significativa, convirtiendo al vehículo en una verdadera herramienta de capitalización y no solo en un bien de consumo.
Expansión regional y alianzas con PedidosYa y TVS: el próximo capítulo de GURPI
Gurpi proyecta desembarcar en Uruguay como primer paso de un plan de expansión regional, y en una segunda etapa avanzar también hacia Paraguay.
Los fundadores entienden que Latinoamérica reúne condiciones particularmente favorables para este tipo de modelos, debido al crecimiento estructural de las plataformas de delivery y transporte urbano combinado con altos niveles de informalidad financiera.
En el plano local, la fintech se asoció con PedidosYa y TVS Motor Company para organizar eventos de Test Ride en el Autódromo de Buenos Aires, donde los repartidores pudieron probar motos de última generación y acceder a descuentos exclusivos en combinación con los planes de Gurpi.
"Esto es inclusión financiera total apalancada en el trabajo. Desde Gurpi, en vez de buscar resultados económicos pasados como hace un banco, intentamos buscar la potencialidad de esa persona hacia el futuro. Y esto solo es posible con una filosofía fintech y de startup", resumió el co-fundador.
La visión de la firma es consolidar un sistema financiero más ágil que actúe como un aliado operativo de los trabajadores, permitiendo que el 96% de los usuarios que inician un plan terminen siendo poseedores de su propio capital de trabajo.