La ONU le puso un ultimátum a las grandes empresas de inteligencia artificial: deben informar cuánto contaminan, cuánta agua consumen y cuánta tierra ocupan sus centros de datos.
El pedido llegó de la mano del Secretario General, António Guterres, en un discurso pronunciado este martes durante la Semana de la Acción Climática de Londres.
La propuesta concreta es la creación de una Iniciativa de Transparencia Ambiental de la IA, un mecanismo para que las compañías midan y hagan público el costo ecológico real de una tecnología que crece a una velocidad sin precedentes en todo el mundo.
"Sin más costos ocultos. Sin más transferir la carga a los que menos pueden soportarla. Es hora de ser transparentes", declaró Guterres ante un auditorio que reunió a funcionarios, empresarios y organizaciones no gubernamentales.
Los números detrás del reclamo son contundentes. Según un informe de la propia ONU publicado a comienzos de junio, los centros de datos vinculados a la IA representaron cerca del 1,5% del consumo eléctrico mundial en 2025.
Para 2030, esa cifra podría trepar al 3%. En perspectiva, esas instalaciones ya consumieron más electricidad que todos los países del planeta salvo diez.
El mismo documento advierte que el uso de agua, energía y la contaminación asociada a la inteligencia artificial se duplicará en apenas cuatro años.
Guterres también exigió que las empresas del sector se comprometan a alimentar sus operaciones exclusivamente con energías renovables (eólica y solar) de acá a 2030.
Varias tecnológicas como Amazon y Google ya habían prometido avanzar en esa dirección, pero la carrera por desplegar modelos de IA a gran escala complicó esos planes y disparó las emisiones de gases de efecto invernadero.
"A pesar de estas preocupaciones obvias, las comunidades a menudo quedan en la oscuridad sobre el impacto ambiental de la infraestructura que se levanta a su alrededor", afirmó el jefe de Naciones Unidas.
Hoy, el panorama energético de los centros de datos está lejos de ser limpio. Según la Agencia Internacional de Energía, las fuentes limpias solo cubrirán la mitad de la nueva demanda en los próximos cinco años.
La electricidad que consumen a nivel global proviene de:
- Carbón: cerca del 30%
- Renovables: alrededor del 27%
- Gas natural: un 26%
- Nuclear: el 15% restante
El planteo de Guterres no se agotó en la IA. Lo integró a una advertencia más amplia sobre la crisis climática: recordó que el año pasado fue el primero en que el promedio de temperatura de tres años superó el límite de 1,5°C respecto a niveles preindustriales fijado en el Acuerdo de París de 2015. "Cada gran emisor debe acelerar la acción. Y cada país debe cumplir más allá de sus compromisos", sentenció.
Aun así, el Secretario General reconoció avances. Las energías renovables superaron por primera vez un tercio de la matriz eléctrica mundial en 2025 y la generación limpia (impulsada por la solar y la eólica) creció por encima de la demanda global. China lidera esa transición, mientras que en Europa la generación con combustibles fósiles tiende a la baja.
En la vereda opuesta, Guterres señaló que Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, apostó por el carbón, el petróleo y el gas, y recortó el apoyo a las renovables. La situación se agrava con la crisis energética derivada de la guerra en Irán, que el titular de la ONU calificó como "la madre de todos los choques energéticos".
El mensaje de fondo es claro: el boom de la inteligencia artificial no solo redefine la economía digital y los mercados financieros, sino que también está reconfigurando la demanda mundial de electricidad. Y sin transparencia sobre ese impacto, el costo ambiental seguirá siendo invisible para las comunidades que lo sufren.