Cuando un hincha argentino presenta su pasaporte en Ezeiza, hay tecnología Thales verificando ese documento. La misma lógica que protege esa identidad en la frontera física debe protegerla en la frontera digital.

En un año en el que Argentina viaja al Mundial para defender el título conquistado en Qatar 2022, la infraestructura que hace posible ese movimiento masivo de personas -la digital, la aérea, la de identidad- vuelve a ponerse a prueba

Como toda infraestructura crítica, el éxito se mide por lo que no se ve: por la ausencia de incidentes, por la fluidez del viaje, por la confianza silenciosa que sostiene cada interacción. Los grandes eventos prueban la capacidad de la infraestructura que nadie ve.

Argentina llega al Mundial 2026 en una posición que muy pocos países han ocupado en la historia del fútbol: campeona vigente, con una hinchada reconocida por la FIFA como la mejor del mundo en Qatar 2022, y con la ilusión colectiva de un bicampeonato que el país entero ya está proyectando.

Esa expectativa va a movilizar a cientos de miles de personas hacia Kansas City, Dallas y otras sedes mundialistas, en una operación logística, digital y migratoria de escala excepcional.

Toda la logística de un evento del tamaño de un inédito mundial en tres países como México, Estados Unidos y Canadá, es un buen motivo para hablar sobre la intersección de la pasión que cargan miles de hinchas con la infraestructura proporcionada en varios segmentos por empresas. 

En la Argentina, opera en la infraestructura que organiza la identidad de los documentos de los argentinos. Los lectores de documentos, el software de verificación documental y las tabletas que Migraciones usa en sus puntos de control fronterizo en todo el país. 

El pasaporte electrónico argentino lleva cubiertas eCover fabricadas por la empresa y los módulos de seguridad de hardware que respaldan la firma digital y la facturación electrónica son también parte de ese ecosistema. De esa forma, la firma desempeña un papel esencial en la protección y desarrollo de la infraestructura crítica.

Esa trayectoria importa en el contexto del Mundial porque el viaje de cada hincha argentino hacia Estados Unidos no comienza en el aeropuerto. Comienza cuando saca turno para renovar el pasaporte, cuando compra el pasaje con su tarjeta, cuando reserva el hotel, cuando descarga la entrada en el celular, cuando presenta los documentos en Ezeiza.

Cada click puede ser protegido o comprometido, según la calidad de la infraestructura que lo sostiene. Sobre ese riesgo, son importantes los datos.

El Índice de Confianza Digital 2026 publicado por Thales en base a más de 15.000 entrevistas en 13 países revela una paradoja que está en el centro del problema:

  • el 93% de los líderes tecnológicos ya implementa inteligencia artificial
  • pero solo el 23% de los consumidores confía en que esas mismas organizaciones usarán sus datos de manera responsable
  • La brecha no es técnica. Es de arquitectura de confianza. 

    En un aeropuerto, en una red pública, a miles de kilómetros de casa, ese comportamiento no es solo un inconveniente. Es una vulnerabilidad activa. También para los hinchas que usan la tecnología para celebrar los partidos del mundial en casa, gran escenario para el festejo colectivo hacia los campeones mundiales.

    Lo que revelan estos datos no es una falla puntual de determinadas plataformas. Es el síntoma de un déficit estructural en la manera en que muchas organizaciones conciben la seguridad digital: como capa adicional en lugar de como fundamento. El 69% de los consumidores declara confiar más en organizaciones que utilizan autenticación robusta. No es un dato de seguridad. Es un dato de negocio y es un sentimiento: la confianza.

    La conexión con el control migratorio no es retórica. La misma disciplina que Thales aplica al verificar la identidad es la que debe aplicarse a la identidad digital de quienes compran, reservan y acceden en línea. La frontera física y la frontera digital comparten el mismo principio: la identidad debe verificarse con precisión, sin fricción innecesaria y con trazabilidad completa. Cuando eso no ocurre en el entorno digital, el riesgo no avisa.

    El mismo principio rige en el espacio aéreo. Dos de cada tres aeronaves en el mundo despegan, vuelan y aterrizan con tecnología de Thales. 

    En México -país sede donde gestionamos el 100 % del tráfico aéreo nacional desde 1965- CANSO (Organización de Servicios de Navegación Aérea Civil) y la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional), en colaboración con Thales, Metron Aviation, PASSUR Aerospace y Aireon, hemos lanzado una iniciativa integral para gestionar el aumento del tráfico aéreo previsto durante la Copa del Mundo. 

    Con millones de seguidores, equipos nacionales y delegaciones internacionales que se desplazarán por toda la región, esta iniciativa implementa un conjunto de herramientas de análisis predictivo y de gestión de flujos.

    Para Thales, el Mundial 2026 no es una vidriera. Es una prueba más de la infraestructura construida durante décadas para situaciones masivas del llamado ‘estrés global’: en las fronteras físicas de Argentina, en el espacio aéreo de México, en la identidad digital, en la protección de las tarjetas y de las compras online.

    La infraestructura invisible está cada vez más presente, así como la pasión argentina rumbo al sueño de la cuarta estrella.

     *Por Luis Mongini, Director General de Thales para Cono Sur

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