El papa León XIV pidió regular la inteligencia artificial y alertó que esta tecnología "alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos".

Lo hizo a través de "Magnifica Humanitas", su primera encíclica, firmada el pasado 15 de mayo en coincidencia con el 135° aniversario de la Rerum Novarum de León XIII, y presentado en los últimos días.

En el documento, el pontífice apuntó directamente contra las grandes empresas tecnológicas, que concentran patentes, algoritmos, redes y datos personales.

Ese monopolio, según advirtió, les permite fijar "condiciones de acceso, reglas de visibilidad, formas de relación e incluso oportunidades económicas" para toda la población.

El reclamo fue concreto: "No basta con invocar la ética de manera abstracta; se requieren marcos jurídicos sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no abdique de su responsabilidad". Y cerró la idea al asegurar que "una IA más moral no es suficiente si esa moralidad es determinada por unos pocos".

La encíclica, que actualiza la Doctrina Social de la Iglesia para la era digital, plantea que los avances tecnológicos "pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión". El propio León XIV había definido a la inteligencia artificial como "el reto más grande de este tiempo" apenas asumió su cargo.

Cuando las máquinas deciden quién vive y quién muere

Pero el texto no se agota en la tecnología. El papa también cuestionó la vigencia de la "guerra justa", un concepto que, según señaló, se usa "con demasiada frecuencia para justificar cualquier conflicto".

Calificó como "no permisible" que las máquinas tomen decisiones de vida o muerte y alertó que "la humanidad se está deslizando hacia una cultura violenta del poder".

A su vez, exigió un registro claro para castigar a "quienes diseñan, entrenan, autorizan y emplean la tecnología" con fines bélicos.

La alerta roja por menores en el mundo digital

Los tramos más urgentes de la encíclica están dedicados a la protección de menores y trabajadores.

Sobre los más jóvenes, el pontífice expresó preocupación por los "fenómenos de captación, chantaje y explotación sexual", potenciados por perfiles falsos, algoritmos que amplifican contactos peligrosos y herramientas de IA capaces de manipular imágenes y videos.

Frente a eso, pidió establecer límites de edad y obligar a los proveedores tecnológicos a proteger a sus usuarios.

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