La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) -ex AFIP- acaba de mover las piezas en el tablero de la formalización digital. Con la entrada en vigencia de la Resolución General 5824/2026, el organismo acelera la marcha hacia un ecosistema de cumplimiento automatizado, impactando no solo en la agenda contable, sino en la arquitectura operativa de las empresas.

A partir del 1° de julio de 2026, la normativa suma nuevos sujetos obligados, endurece la identificación de compradores en operaciones de alto monto y habilita un nuevo esquema de liquidación mensual. Para las organizaciones, el desafío ya no es meramente tributario: se trata de una carrera por la actualización de sistemas, trazabilidad y gestión de datos.

Los tres cambios clave que transforma la facturación digital

El corazón de la reforma se divide en tres ejes que obligan a revisar los puntos de venta de forma inmediata:

Este último punto genera especial interés en sectores de servicios masivos. La modalidad alcanza a entidades financieras, aseguradoras, administradoras de tarjetas, colegios privados y prepagas. El comprobante deberá emitirse hasta el último día del mes y ponerse a disposición del cliente dentro de los diez días posteriores.

El impacto en el software de gestión empresarial

Para las compañías que manejan grandes volúmenes, el cambio eleva el estándar de orden e integración. "La discusión ya no pasa solo por emitir una factura, sino por tener un sistema que sostenga la trazabilidad completa del proceso, desde la operación original hasta la validación fiscal", señala Pablo Macchi, managing director de Calipso, en declaraciones a las que accedió iProUP.

Según el ejecutivo, cuando una regulación fija fechas concretas y redefine el "cómo" facturar, el riesgo para la empresa deja de ser puramente impositivo para transformarse en un riesgo operativo.

Argentina se suma a la ola digital regional tributaria

La movida de ARCA no es aislada. Se inscribe en una tendencia global de reporte transaccional digital continuo impulsada por la OCDE para fortalecer el control del IVA. En América Latina, el CIAT (Centro Interamericano de Administraciones Tributarias) estima que el 44,1% de los países ya tiene facturación electrónica obligatoria, con una fuerte adopción de APIs y cloud computing para la gestión tributaria.

Esta presión regulatoria coincide con un momento récord para la economía digital. Según datos de la CEPAL, la inversión extranjera directa digital en la región alcanzó los u$s20.253 millones en 2024, con el sector de software y servicios de TI concentrando el 36% del empleo anunciado.

Evitar el parche administrativo ante la nueva exigencia

En este escenario, empresas como Calipso buscan posicionar soluciones integradas de "Facturación Avanzada" que eviten la duplicación de tareas y la pérdida de visibilidad del negocio. Con julio en el horizonte, el margen para postergar la adecuación tecnológica se achica.

"La ventaja de una plataforma integrada es que el cambio normativo puede absorberse con menos fricción", agrega Macchi ante la consulta de este medio. Para el experto, el problema aparece cuando las organizaciones intentan resolver exigencias estructurales con parches, lo que multiplica errores y puntos ciegos en un momento donde la fiscalidad demanda velocidad y precisión quirúrgica.

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