Todo empezó con un video. Un vecino de Rawson recibió una invitación a un grupo de Telegram administrado por una supuesta agente de divisas. El gancho era la imagen y la voz del conductor Alejandro Fantino, manipuladas con inteligencia artificial para simular una presentación legítima de una plataforma de inversión.
El video era falso de principio a fin, pero la tecnología estaba lo suficientemente bien ejecutada como para no levantar sospechas inmediatas.
Esa es la mecánica de los deepfakes aplicados al fraude financiero: no necesitan ser perfectos, solo lo suficientemente convincentes para que la víctima dé el primer paso.
Las pericias determinaron que el ardid se apoyó en videos y recursos digitales modificados con IA para simular presentaciones de Fantino, una maniobra clave para ganar la confianza de la víctima y persuadirla de invertir.
Una vez dentro del grupo, el guion es siempre el mismo: mensajes constantes, reportes ficticios de ganancias, urgencia artificial y pedidos escalonados de dinero. La víctima realizó una primera transferencia de $169.000 desde su cuenta del Banco del Chubut hacia la plataforma Ripio, y luego otros $70.000 en concepto de comisión por la supuesta intermediación.
Cómo el dinero se esfumó en criptomonedas en cuestión de horas
Una vez que los fondos llegaron a la cuenta receptora, la operatoria cambió de velocidad. El dinero fue convertido en USDT (la stablecoin atada al dólar) y distribuido entre distintas direcciones digitales para fragmentar el rastro y dificultar cualquier rastreo posterior.
"Esta es la característica que convierte a las criptomonedas en el instrumento favorito de los estafadores", puntualiza el experto en ciberestafas Segundo Carranza.
El especialista detalla lo que resulta atractivo para los delincuentes: "La rapidez de conversión y la descentralización hacen que, en minutos, el dinero pueda estar disperso en billeteras de distintas jurisdicciones sin que ningún banco pueda bloquearlo".
Un dato macro confirma lo que el analista detalla a iProfesional. Las pérdidas globales por estafas y fraudes cripto alcanzaron un récord estimado de u$s17.000 millones en 2025, según Chainalysis, con proyecciones que podrían superar esa cifra al identificar más flujos ilícitos.
En Argentina, la Fiscalía Especializada en Cibercrimen de Chubut (los mismos fiscales Fernando Rivarola y Eugenia Domínguez, junto al especialista Juan Uad) protagonizó esta semana un operativo paralelo igualmente revelador.
El 15 de abril de 2026 lograron incautar más de u$s150.000 en criptoactivos originados en otro fraude digital, con allanamientos en Buenos Aires y la intervención directa del FBI. La Fiscalía de Cibercrimen de Chubut se está convirtiendo en referencia nacional en la materia.
El fallo inédito: pagar en seis cuotas o ir a juicio
La jueza de Garantías Eve Ponce homologó un acuerdo entre la Fiscalía Especializada en Cibercrimen (con la fiscal Eugenia Domínguez y el abogado Juan Uad) y la defensa del imputado.
El mecanismo elegido es una solución alternativa al proceso penal: el imputado, identificado como titular de la cuenta receptora de los fondos, deberá abonar seis cuotas mensuales y consecutivas de $58.000 en concepto de reparación económica. Una vez completado el pago, se dispondrá su sobreseimiento y el proceso penal se extingue.
El monto total de la reparación es de $348.000, que cubre los $239.000 transferidos por la víctima más un margen adicional. La figura legal utilizada (encuadramiento provisorio como estafa conforme al artículo 172 del Código Penal) permite este tipo de salida sin juicio cuando hay acuerdo entre las partes y el daño económico puede repararse.
Desde el Ministerio Público Fiscal destacaron que este tipo de mecanismos permite dar respuestas ágiles, priorizando la restitución a la víctima por sobre la condena al imputado. En fraudes de este tipo, donde recuperar el dinero suele ser casi imposible por la dispersión de los fondos en billeteras digitales, que la víctima reciba algo es, en sí mismo, un resultado excepcional.
El patrón que se replica en todo el país y ya suma millones
El caso de Rawson no es aislado. La Fiscalía de Cibercrimen de Chubut ya había detectado maniobras similares que usan la imagen de figuras reconocidas como periodistas, economistas y deportistas para generar confianza, distribuyendo el engaño a través de publicaciones en Instagram, Facebook y WhatsApp que redirigen a sitios falsos que simulan ser medios nacionales.
El patrón es sistemático. Captación en redes sociales, celebridad suplantada mediante deepfake, grupo de Telegram o WhatsApp como sala de operaciones, plataforma de exchange como punto de conversión, y USDT como mecanismo de dispersión.
También el audio es un componente clave en los deepfakes: las herramientas de detección basadas en IA sugieren desconfiar de videos donde la voz no concuerda con el movimiento de los labios o donde la sincronización entre audio e imagen resulta incoherente.
En Argentina, la figura de Fantino es recurrente en este tipo de fraudes (así como las de Elon Musk o Lionel Messi en otros mercados) porque combina visibilidad masiva, credibilidad asociada a los negocios y una audiencia amplia que incluye a personas con menor familiaridad con el ecosistema cripto.
En menos de una semana, el mismo equipo cerró el primer acuerdo judicial por estafa con deepfake e inteligencia artificial en la provincia, y ejecutó la mayor incautación de criptoactivos de la Patagonia con intervención del FBI.
El procedimiento se apoyó en la Ley XV N° 43 de Chubut, que habilita el bloqueo de cuentas, el secuestro de datos y la conservación de activos digitales, sentando un precedente clave para futuras investigaciones.
Desde el MPF recomendaron verificar la autenticidad de cualquier propuesta de inversión antes de transferir fondos, desconfiar de promesas de ganancias rápidas o aseguradas, y denunciar este tipo de maniobras aunque el monto sea pequeño. En muchos esquemas de este tipo, la cantidad de víctimas individuales (con montos que van de los $100.000 a los $300.000) suma millones que nunca se reportan por vergüenza o desconocimiento.