El rezago tecnológico en hospitales impacta en la gestión clínica y genera pérdida de tiempo valioso que afecta a profesionales y pacientes
31.03.2026 • 13:48hs • Informe
Informe
El esqueleto digital se quiebra: por qué el 65% de los directores sanitarios teme que su tecnología no resista 2026
La industria de la salud atraviesa una paradoja cada vez más visible y peligrosa: mientras adopta tecnologías de vanguardia como la cirugía robótica o diagnósticos por imágenes de última generación, el "esqueleto" sobre el que corren esos sistemas está al límite.
Gran parte de las organizaciones sanitarias, especialmente en mercados complejos como el de Argentina, opera sobre infraestructuras de IT anticuadas que amenazan la sostenibilidad de todo el sistema.
El reciente Healthcare Readiness Report 2025 de Kendryl expone con claridad este desajuste estructural. El diagnóstico es preocupante: el 65% de los líderes del sector no cree que su infraestructura tecnológica esté lista para enfrentar los desafíos que vienen.
El tiempo perdido: el costo oculto de la burocracia digital
Uno de los datos más alarmantes que impactan directamente en la calidad de atención es el tiempo que los profesionales pierden frente a la pantalla.
Según estudios sectoriales, tres de cada cuatro médicos a nivel global pierden tiempo clínico valioso debido al acceso a datos incompletos o sistemas lentos.
Esto se traduce en una cifra impactante: un médico desperdicia, en promedio, 23 días al año en tareas administrativas y lidiar con fallas técnicas. Para el sistema de salud argentino, caracterizado por una alta demanda asistencial y restricciones presupuestarias, recuperar ese tiempo para la atención directa del paciente es una prioridad de supervivencia.
IA: ¿Habilitador mágico o nuevo desafío?
La Inteligencia Artificial (IA) aparece en el horizonte como la gran promesa para optimizar recursos. El 84% de los referentes del área cree que la IA transformará por completo los roles dentro de las clínicas. Sin embargo, existe una brecha de adopción: el 40% de los empleados técnicos aún no la utiliza de forma regular.
Expertos del sector explican que la tecnología solo tiene sentido si mejora los resultados de los pacientes. La implementación de IA agéntica y plataformas de análisis predictivo permitiría anticipar demandas y devolverle el "tiempo humano" a los médicos, pero esto es imposible de escalar sobre redes y servidores que ya se encuentran en el fin de su vida útil.
Soberanía de datos y resiliencia operativa
El informe revela que casi el 20% de las redes y sistemas de almacenamiento críticos de la salud ya son obsoletos. Esto no solo retrasa la innovación, sino que abre la puerta a riesgos de ciberseguridad y pérdida de información sensible.
Ante este panorama, muchas organizaciones están comenzando a repatriar datos hacia infraestructuras propias por temor a la seguridad de la información clínica. Escalar la inteligencia artificial de forma segura será, para el corto plazo de 2026, el factor que defina el éxito o el colapso de los prestadores de salud.
El desafío argentino: modernización o estancamiento
Para el ecosistema mixto de Argentina -donde conviven prestadores públicos, privados y obras sociales- estos hallazgos funcionan como una señal de alerta temprana. La digitalización ya no puede abordarse como un proyecto aislado o la compra de un software nuevo; debe ser una estrategia integral.
La experiencia internacional muestra que el futuro de la salud no se define solo por comprar el robot más moderno, sino por tener una estructura digital resiliente que permita integrar esas herramientas de forma segura. Sin una base sólida, la medicina de precisión seguirá siendo un lujo montado sobre un sistema frágil.