Legisladores buscan limitar la expansión de infraestructuras digitales por su alta demanda energética y el riesgo de aumentar el gasto familiar
26.03.2026 • 11:38hs • Polémica
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Bernie Sanders quiere frenar los centros de IA y desató una batalla feroz por la energía
La expansión desenfrenada de la Inteligencia Artificial ha encontrado un obstáculo inesperado: la red eléctrica. En Estados Unidos, los legisladores Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders presentaron un proyecto de ley que busca imponer una moratoria federal a la construcción de nuevos centros de datos. La iniciativa refleja una preocupación creciente por el impacto ambiental y económico de estas "fábricas de datos" que amenazan con disparar las tarifas de luz de los ciudadanos de a pie.
Aunque las probabilidades de que la ley avance en un Congreso dividido son escasas, el debate ha puesto sobre la mesa una realidad técnica abrumadora: un centro de datos de IA promedio consume hoy la misma electricidad que 100.000 hogares. Con el consumo eléctrico de EE.UU. en máximos históricos, la infraestructura actual está al borde del desborde.
El choque político entre seguridad nacional y costo energético
La propuesta de Sanders y Ocasio-Cortez no solo enfrenta la resistencia de las Big Tech, sino también la de sectores de su propio partido. El senador John Fetterman fue tajante al respecto: "Pausar los centros de datos es rendirse ante China". Para muchos en Washington, frenar la infraestructura de IA equivale a entregar el liderazgo tecnológico y militar del siglo XXI.
Desde la Casa Blanca, la administración de Donald Trump ha intentado desactivar el conflicto pidiendo a los gigantes del sector (Google, Microsoft, Meta, OpenAI y Amazon) que se comprometan a generar su propia energía y costear las mejoras en las redes públicas. El objetivo es evitar que el costo de la innovación recaiga en las facturas de los votantes, un factor que ya fue decisivo en recientes derrotas electorales en estados clave como Virginia y Georgia.
Para Bernie Sanders, la cuestión va más allá de los kilovatios. "No podemos permitir que un puñado de oligarcas multimillonarios tome decisiones que remodelarán nuestra economía y el futuro de la humanidad", sentenció el senador. Su postura exige una supervisión democrática estricta sobre cómo y dónde se instalan estos centros, priorizando el acceso al agua y la estabilidad de precios para la población.
Por su parte, el marco propuesto por el Ejecutivo busca un equilibrio: proteger la propiedad intelectual y evitar aumentos de tarifas, pero sin imponer leyes "gravosas" que ralenticen la innovación. El mensaje es claro: la IA es una prioridad de seguridad nacional, pero su factura eléctrica es un problema político de primer orden.
Las empresas de IA deben convertirse en compañías de energía
Para el ecosistema que sigue iProUP, este escenario marca una tendencia irreversible: las empresas de IA ya no son solo firmas de software, ahora deben ser compañías de energía. El acuerdo alcanzado por las tecnológicas para construir sus propias fuentes de generación marca el fin de la era del "recurso infinito".
En Argentina, donde el potencial para instalar datacenters es alto debido al clima y la disponibilidad de energía en ciertas regiones, este debate sirve como advertencia. La competitividad en la era de la IA no dependerá solo de los algoritmos, sino de la capacidad de alimentar a las máquinas sin dejar a oscuras a las ciudades.