Tesla, el gigante automotor perteneciente a Elon Musk, anunció oficialmente el lanzamiento del proyecto Terafab, una megafábrica dedicada exclusivamente a la producción de semiconductores de inteligencia artificial.
Según las declaraciones más recientes del propio Musk, la iniciativa busca romper la dependencia de proveedores externos como TSMC y Samsung ante la creciente demanda de procesamiento para la conducción autónoma y la robótica humanoide.
El inicio formal de los trabajos está previsto para este sábado 21 de marzo de 2026, como parte de la estrategia de integración vertical de la compañía, que ahora no solo diseñará sus propios chips, sino que también controlará su fabricación a escala masiva.
Elon Musk invertirá u$s25.000 millones para que Tesla fabrique sus propios chips de IA
La infraestructura de Terafab representa una inversión proyectada de u$s25.000 millones y se perfila como una de las instalaciones industriales más complejas del mundo.
El objetivo principal es la producción del chip AI5, una unidad de procesamiento de próxima generación que promete multiplicar por cincuenta la capacidad de cómputo de sus predecesores consumiendo apenas una fracción de energía.
Este salto técnico es considerado vital para el despliegue de la flota de Robotaxis y la maduración de Optimus, el robot humanoide que la empresa espera lanzar en 2027.
Esto será posible ya que la arquitectura de Terafab permitirá combinar en un solo lugar la fabricación de lógica, memoria y el empaquetado avanzado de los componentes.
Ubicada presumiblemente en el campus norte de Giga Texas, en Austin, la planta apunta a una capacidad operativa sin precedentes para una empresa privada fuera de Asia, con una meta inicial de 100.000 inicios de oblea por mes.
La ambición de Musk es alcanzar eventualmente el millón de obleas mensuales, una cifra que situaría a Tesla a la par de los gigantes del sector de semiconductores.
El proyecto contempla el uso de tecnología de 2 nanómetros, el nodo más avanzado en la industria actual, lo que subraya la intención de Tesla de competir en la frontera del rendimiento frente a las soluciones que hoy ofrecen líderes como Nvidia.
El cronograma establecido para Terafab es extremadamente agresivo, incluso para los estándares de la automotriz. La producción a pequeña escala de los primeros prototipos de silicio está planificada para finales de 2026, pero se espera que el volumen masivo de fabricación se alcance en 2027.
En estos plazos, el proyecto también contempla la adquisición de maquinaria crítica de litografía o la formación de un cuerpo de ingenieros especializados en procesos químicos y físicos de alta precisión.
Este ritmo responde a la visión de la compañía de acelerar el ciclo de lanzamiento de su hardware a una cadencia de nueve meses, superando los ciclos anuales tradicionales de la industria.
De cumplirse los plazos, Tesla se transformaría no solo en un fabricante de vehículos, sino en una potencia de hardware capaz de autoabastecerse de los cerebros electrónicos que impulsarán su ecosistema de IA.