Hubo un tiempo en que el talento argentino se exportaba mayormente en forma de materias primas o deportistas de élite. Hoy, la nueva frontera del orgullo nacional se escribe en código, algoritmos y una capacidad de resiliencia que el mundo empieza a mirar con asombro. El caso más reciente de esta "selección nacional tecnológica" tiene nombre propio: Kigüi.
La startup argentina, que dio sus primeros pasos bajo la premisa ética y económica de reducir el desperdicio de alimentos en las góndolas, acaba de anotar un gol histórico. Fue seleccionada como la única startup de Latinoamérica para participar en el prestigioso programa ScaleUp Heartland de Endeavor en Estados Unidos.
El destino no es casual: Bentonville, Arkansas. Para los desprevenidos, es el corazón del comercio minorista mundial y la sede central (HQ) de Walmart.
Allí, donde se toman las decisiones que mueven el consumo global, los fundadores argentinos de Kigüi se sientan a la mesa para escalar su solución basada en Inteligencia Artificial (IA).
De la eficiencia al diseño: el ADN del "Arquitecto"
Kigüi no es solo una aplicación; es un agente de IA diseñado para resolver el caos cotidiano de una tienda. Desde el control de promociones hasta la optimización de stock y la reducción de pérdidas por vencimientos, su tecnología hace lo que antes requería ejércitos de personas con planillas.
"Hoy una IA puede hacer en segundos lo que antes le tomaba horas a una persona. Eso no es una amenaza, es una señal clara de que el valor se desplazó de lugar", explica Mauricio Kremer, CEO y cofundador de Kigüi, en diálogo exclusivo con iProUP.
Para Kremer, el profesional del futuro -y el emprendedor que busca triunfar- debe dejar de ser un mero "ejecutor" para convertirse en un "arquitecto de soluciones".
Según el ejecutivo, el valor ya no está en cargar datos o generar reportes, sino en entender el problema del negocio y saber cómo conectar la tecnología disponible para resolverlo.
"En retail lo vemos concreto: antes un equipo tardaba días en detectar una anomalía. Hoy, la alerta llega en tiempo real y la decisión se toma antes de que el problema escale", señala.
La IA como el gran "igualador" de canchas
Históricamente, la ventaja competitiva estaba del lado de quien tenía más billetera. Los gigantes como Walmart podían costear departamentos enteros de analistas de demanda y expertos en forecasting. Las cadenas regionales del interior de la Argentina o Perú, simplemente, quedaban fuera de esa carrera por falta de presupuesto.
Sin embargo, Kigüi llegó para patear el tablero. "La IA es el gran igualador. Permite que una cadena de 20 locales en el interior tenga capacidades analíticas que antes solo existían en empresas multinacionales", destaca Kremer.
Al no requerir una estructura fija de costos inalcanzable, la brecha de capacidades se achica.
Este enfoque le permitió a la startup no solo operar en la Argentina, sino expandirse con fuerza a Perú, Paraguay y Uruguay, trabajando con gigantes como Cencosud y Tienda Inglesa.
Su alianza con Fiserv ya integra su tecnología en más de 250.000 terminales Clover, demostrando que cuando la solución es buena, el mercado no pregunta el origen, sino la efectividad.
El desafío de creerse el cuento (del éxito)
A pesar de haber levantado u$s1,5 millones con el apoyo de inversores como Amazon y el BID Lab, Kremer identifica un obstáculo que no es técnico ni financiero, sino cultural: la falta de ambición de escala del propio talento local.
"Lo que más me sorprendió en el proceso de ScaleUp no fue descubrir que el talento argentino podía competir afuera, sino confirmar cuántos no lo creen ellos mismos", confiesa a iProUP.
El consejo de este emprendedor que hoy codea con la élite de Arkansas es directo: pensar global desde el día uno.
Para los fundadores de Kigüi, un problema de retail en Córdoba es idéntico a uno en Chicago o Madrid. "Diseñamos soluciones pensando en el mercado local cuando el producto ya nació global. Ese es el paso previo a cualquier programa de aceleración: construir con el estándar que exige el mercado al que querés llegar, no el mercado donde estás", concluye.
Con el respaldo de Endeavor y la mira puesta en el mercado anglo, Kigüi se consolida como el ejemplo de que la verdadera ventaja argentina no reside solo en los recursos, sino en la velocidad de adopción y la creatividad para resolver problemas complejos con presupuestos acotados. En la liga mundial de la IA, la camiseta celeste y blanca ya empezó a marcar la diferencia.