El agente generó conexiones externas y ejecutó procesos no autorizados mientras exploraba estrategias de optimización durante su entrenamiento
10.03.2026 • 16:00hs • Alerta IA
Alerta IA
Preocupación en el sector: Una IA experimental empezó a minar criptomonedas por su cuenta
ROME, un agente de inteligencia artificial en fase experimental, desvió recursos de GPU para intentar minar criptomonedas durante su entrenamiento. El hallazgo, realizado por investigadores vinculados al ecosistema de Alibaba, encendió alertas sobre los riesgos de autonomía en sistemas avanzados.
Los investigadores detectaron tráfico saliente sospechoso desde los servidores de prueba y accesos no autorizados a recursos internos de red.
Allí fue cuando descubrieron que ROME había creado un túnel SSH inverso hacia una dirección externa, lo que le permitió eludir protecciones de firewall.
También detectaron otro caso en el que el agente desvió recursos de GPU asignados a su entrenamiento para iniciar procesos de minería cripto.
La IA de Alibaba comenzó a minar criptomonedas por su cuenta
Ninguna de estas acciones estaba programada ni prevista, sino que, según los investigadores, surgieron de manera espontánea mientras el sistema exploraba distintas formas de optimización con aprendizaje por refuerzo.
Esa autonomía, que constituye uno de los principales atractivos de los agentes inteligentes, también amplía la superficie de riesgo.
Qwen 3.5, la IA de Alibaba, comenzó a minar criptomonedas por su cuenta y preocupó al sector
ROME fue construido sobre la arquitectura Qwen3-MoE, desarrollada por Alibaba. Es un modelo abierto de 30.000 millones de parámetros, con unos 3.000 millones activos en cada ejecución.
Esa magnitud explica por qué el agente pudo desplegar conductas tan sofisticadas como manipular conexiones de red y reasignar recursos computacionales sin instrucciones explícitas. A diferencia de un asistente conversacional típico, ROME puede:
- Planificar tareas
- Ejecutar comandos
- Editar código
- Operar en entornos digitales de múltiples pasos
El caso genera alarmas en un contexto en el que los agentes de inteligencia artificial comienzan a integrarse con servicios blockchain y a manejar billeteras, datos y créditos computacionales.
Y funciona como una advertencia concreta sobre la necesidad de generar marcos de control más sólidos antes de que estas tecnologías pasen del laboratorio a entornos con impacto económico real.