Jack Dorsey, fundador de Twitter y actual CEO de Block, anunció el despido de más de 4.000 empleados en su compañía de servicios financieros digitales.

En una carta interna, el empresario justificó el recorte argumentando que la inteligencia artificial ya realiza funciones con una eficiencia superior a la humana. "La IA no reduce el trabajo. Lo transforma, lo acelera, y en los casos más honestos, lo reemplaza".

Después de estos despidos - la mayor en los últimos años de la compañía- la plantilla de Block se redujo drásticamente de más de 10.000 trabajadores a menos de 6.000.

El mercado reaccionó de manera positiva y las acciones de la empresa subieron un 23% tras el anuncio, reflejando el respaldo de los inversores a la estrategia de automatización.

El CEO envió un mensaje al mundo empresarial: "No creo que seamos los primeros en llegar a esta conclusión. Creo que la mayoría de las empresas llegan tarde. Dentro del próximo año, creo que la mayoría harán cambios estructurales similares". Y añadió: "Prefiero llegar allí honestamente y en mis propios términos que ser forzado a hacerlo de forma reactiva".

Su advertencia, sin embargo, deja al descubierto un dilema: muchas compañías apuestan por la inteligencia artificial basándose en lo que promete, aun cuando sus resultados actuales no alcanzan para justificar despidos masivos.

Mas de 55.000 despidos en 2025 por la IA

Pero la ola de despidos vinculados a la inteligencia artificial no empiezan ni terminan en Block. Todo el sector tecnológico está respondiendo con recortes a la incorporación de herramientas de IA.

Según la consultora Challenger, Gray & Christmas, en 2025 las compañías atribuyeron directamente a la inteligencia artificial 55.000 despidos, una cifra doce veces mayor que la registrada dos años antes.

Y 2026 comenzó con fuerza: solo en las primeras semanas se contabilizaron 26.000 recortes en el sector tecnológico. Lo que parecía un fenómeno aislado ya se consolida como tendencia.

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