Hoy los invito a que piensen por un momento en la época previa a la electricidad. Era un mundo que se movía al ritmo de las personas; los caballos acortaban las distancias, el vapor impulsaba las máquinas y las ideas se desplazaban a la velocidad de una carta o en el voz a voz.

Luego llegó la electricidad de la mano de Benjamín Franklin y con esta tecnología, que tenía un propósito claro, se transformó la vida moderna. Con su descubrimiento, la noche se volvió día, amplificó las capacidades humanas, impulsó la productividad y habilitó avances que antes parecían inalcanzables.

En todo este proceso, Siemens ayudó a dar vida a ese nuevo mundo:

Ahora demos un salto en el tiempo, casi de un siglo y medio, para encontrarnos con otra tecnología con propósito general y beneficio común: la inteligencia.

Revolución de la IA industrial: la clave del crecimiento de nuestras economías

La inteligencia artificial será tan transformadora para este siglo como lo fue la electricidad para el anterior.

Está redefiniendo cómo diseñamos y fabricamos productos, desde los celulares que usamos hasta los autos que conducimos. Está revolucionando la forma en que construimos y operamos infraestructuras, incluidos edificios sostenibles. Nos permite hacer que sistemas completos —redes, ciudades, economías— sean más adaptables y eficientes.

Cuando la IA ingresa en un sistema físico, deja de ser una funcionalidad y se convierte en una fuerza con impacto directo en el mundo real, que transforma la manera en que diseñamos y construimos, cómo producen y escalan las fábricas, cómo opera la infraestructura, cómo el mundo se abastece de energía y cómo interactuamos con él.

Nuestra misión es lograr que cada vez sea más fácil escalar la IA industrial en los sistemas del mundo real para generar impacto a partir de tecnologías impulsadas por ella, conocimiento de dominio industrial y una red de partners, a lo largo de nuestro país y Sudamérica, que puedan llevar adelante con nosotros cualquier tipo de proyecto.  

Tenemos claro que el éxito radica en la conectividad y uso estratégico de los datos industriales. Hablamos del software, hardware, la capacidad de cómputo de alto rendimiento con GPUs y, por supuesto, el potencial de la información generada, captada, analizada y optimizada.

Por suerte, muchas compañías ya cuentan con algunos de estos elementos, pero eso no significa que estén listas para la IA:

Por eso es tan importante contar con un stack industrial de IA -de extremo a extremo- para generar un impacto certero en el mundo real.

Siemens ha ayudado, por décadas, a clientes a automatizar la manufactura, operar redes ferroviarias, diseñar y gestionar redes eléctricas y operar edificios de manera más eficiente.

Cuando incorporamos la IA a la experiencia acuñada por décadas en software y hardware, podemos identificar qué datos son relevantes y cómo agruparlos; entender qué aplicaciones de IA tienen sentido y qué decisiones deben seguir a cargo de las personas.

Para que la IA industrial logre aprovechar el caudal de datos de diseño, manufactura y operación, se necesita una enorme capacidad de cómputo.

Con este procesamiento masivo impulsado por GPUs se pueden desarrollar gemelos digitales de cualquier tipo, incluso aquellos que puedan controlar una planta completa en tiempo real. A su vez, los modelos fundacionales industriales complejos pueden entrenarse con volúmenes de datos industriales sin precedentes.

Cuando estos elementos se combinan, las tecnologías adecuadas y se unen al expertise y al ecosistema de partners especializados; dejamos de reportar problemas y comenzamos a anticiparlos.

Las personas ya no reaccionan ante los errores porque las máquinas comienzan a actuar y ajustarse de forma autónoma y, finalmente, las compañías pueden convertir sus ideas en impacto real con mayor agilidad, eficiencia, calidad y sostenibilidad.

*Por Eduardo Gorchs, CEO Siemens Sudamérica sin Brasil.

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