Seedance 2.0, el nuevo modelo de inteligencia artificial para generación de video de ByteDance, está revolucionando la generación de contenido audiovisual y ya supera a otros modelos ya consolidados, como Sora y Veo, según datos de la consultora CTOL.

El proyecto ya es un hito en la industria, no solo por la calidad de los videos que genera, sino también porque fue desarrollado sin los chips H100 de NVIDIA, vetados para China por las sanciones de Estados Unidos. La evolución de Seedance demuestra que las restricciones, lejos de detener el progreso tecnológico, están acelerando la innovación en China.

Con Seedance 2.0, ByteDance introduce mejoras superadoras como resolución en 2K, sincronización automática de audio y entrada multimodal de texto, imagen, video y sonido. Además, tiene un rendimiento 30% superior al de otros modelos.

El impacto de estas mejoras va más allá de lo técnico y genera reacciones encontradas en la industria del entretenimiento. Por un lado, grandes estudios como Disney, Paramount, Warner Bros. y Sony iniciaron acciones legales contra ByteDance por posibles violaciones de propiedad intelectual.

Mientras que el sindicato SAG-AFTRA denunció el uso de voces y rostros de actores sin consentimiento. La compañía suspendió la función que permitía clonar voces a partir de una sola fotografía y anunció ajustes futuros.

Los reclamos se enfocan en la creación de contenido protegido, aunque el entrenamiento con ese material podría estar amparado por la figura de "uso razonable" en la legislación estadounidense. 

El factor chino complica la negociación

Seedance 2.0 no solo abre un debate tecnológico, también plantea un desafío geopolítico. En Estados Unidos, casos como el de Disney y OpenAI mostraron que los conflictos por derechos de autor podían resolverse mediante acuerdos y negociaciones.

Pero ByteDance es una empresa china, por lo que genera dudas sobre si un desenlace similar será posible en este contexto.

Otro elemento clave detrás del poder de Seedance es que ByteDance ya controla, mediante TikTok y Douyin, el ecosistema de video corto más grande del mundo.

El conocimiento sobre qué contenidos funcionan mejor ya está integrado en Seedance y le da una ventaja difícil de igualar. Cuando la herramienta se incorpore a CapCut, la aplicación de edición más popular a nivel global, su alcance podría multiplicarse.

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