Nueva York se sumó a la lista de estados que se oponen a la construcción de nuevos centros de datos en el país, para sostener el boom de la inteligencia artificial (IA).

La expansión de esta tecnología necesita infraestructuras de gran escala, pero las preocupaciones ambientales y energéticas ponen un freno en varios territorios.

Ahora, dos senadoras demócratas, Liz Krueger y Kristen Gonzales, presentaron un proyecto de ley que busca suspender por tres años la emisión de permisos para nuevas instalaciones.

La propuesta, identificada como proyecto S9144, plantea parar el desarrollo hasta tener una evaluación del impacto ambiental y energético de estas construcciones. 

Además, en las últimas semanas, otros estados consideraron medidas similares en un debate que es impulsado tanto por legisladores demócratas como republicanos.

Una de las principales razones detrás de esta oposición es el consumo energético desmedido de los centros de datos. Se trata de instalaciones requieren cantidades masivas de electricidad para alimentar servidores y sistemas de refrigeración, poniendo en tensión los objetivos de sostenibilidad y sobrecargando las redes eléctricas locales.

Más de 14 estados frenan la expansión de la infraestructura de IA

Además, los críticos advierten que el crecimiento de la IA impulsa una demanda de infraestructura que podría superar la capacidad de planificación de los estados.

En ese contexto, plantear una pausa permite ganar tiempo para diseñar regulaciones que equilibren innovación tecnológica con responsabilidad ambiental.

El primero en pedir una moratoria fue Bernie Sanders, senador independiente por Vermont y figura nacional del ala progresista. Luego se fueron sumando legisladores de estados como Florida, Georgia, Maryland, Oklahoma y Virginia. Según la revista Wired, hacia finales de diciembre al menos 14 estados ya tenían ciudades o condados que habían suspendido permisos de construcción.

Virginia se convirtió en el epicentro legislativo, con más de 60 proyectos relacionados presentados en lo que va del año.

Pero también hay reparos de al menos 200 organizaciones ambientalistas firmaron una carta que advierte que el crecimiento descontrolado de estas infraestructuras puede comprometer recursos energéticos, aumentar emisiones y profundizar desigualdades sociales.

Más planteos en contra de la IA

Otro de los planteos de fondo es que la evolución de la IA genera una infraestructura física cuyos costos no quieren asumir las comunidades donde se instalan.

Además, las empresas prometen empleos durante la construcción, pero una vez que estos centros están operativos el personal que necesitan para funcionar es mínimo.

También prometen inversión fiscal, pero en la práctica disparan el consumo energético y generan contaminación por ruido y emisiones.

Los ciudadanos también se oponen. Una encuesta de Morning Consult reveló que la mayoría de los votantes apoya prohibir la construcción de estas instalaciones cerca de sus hogares y considera que son parcialmente responsables del aumento en los precios de la electricidad.

En este contexto, el futuro de los centros de datos para IA en EE.UU. dependerá de cómo se resuelva la tensión entre el desarrollo tecnológico y las exigencias de sostenibilidad. 

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