La adopción acelerada de la nube y de la inteligencia artificial (IA) transforma la manera en que operan las organizaciones, pero también incrementa de forma significativa los riesgos de seguridad.
El nuevo Reporte del Estado de Seguridad en la Nube 2026 de Fortinet, basado en una encuesta a más de 1.163 líderes y profesionales de ciberseguridad, reveló una creciente brecha entre la velocidad de los entornos híbridos y multinube y la capacidad de los equipos para mantener visibilidad y respuesta en tiempo real.
El estudio advirtió que la complejidad supera a la resiliencia de las defensas actuales.
Aunque el gasto en ciberseguridad aumenta, la madurez de las estrategias no logra adaptarse al ritmo de los nuevos casos de uso impulsados por IA.
La superficie de ataque se amplía más rápido que la capacidad de protección.
Esto genera un escenario crítico para la continuidad de las empresas.
Brecha de complejidad y falta de integración
El informe identificó tres factores principales que explican la brecha de seguridad en la nube.
El primero son las defensas fragmentadas, que derivan en herramientas desconectadas y visibilidad limitada: casi 70% de las organizaciones afirma que la proliferación de soluciones es el mayor obstáculo para una protección eficaz.
El segundo factor es la falta de talento especializado: el 74% reporta escasez activa de profesionales en ciberseguridad, lo que deja a los equipos operando al límite de sus capacidades.
El tercer factor son las amenazas automatizadas, que utilizan IA para explotar vulnerabilidades más rápido de lo que las defensas humanas pueden responder. Más de 80% de los expertos encuestados no confía plenamente en su capacidad de detección en tiempo real. Esta cifra aumentó 16% respecto al año anterior.
El auge del modelo híbrido y multinube
Los entornos de nube híbrida y multinube se consolidan como la norma en las organizaciones.
El reporte precisó que 88% de las empresas opera bajo este esquema, frente a 82% del año pasado.
Además, el 81% depende de dos o más proveedores de nube para cargas críticas, mientras que el 29% utiliza más de tres.
Esta diversidad incrementa la complejidad de configuraciones, permisos y rutas de datos.
Aunque una infraestructura bien diseñada puede escalar automáticamente, también se vuelve más difícil de gestionar.
Los equipos de ciberseguridad enfrentan el desafío de proteger entornos en constante evolución sin perder eficiencia.
La falta de visibilidad integral es uno de los principales riesgos.
Ecosistemas de seguridad unificados como solución
Ante este panorama, las organizaciones reevalúan sus estrategias de seguridad en la nube.
El 64% de los encuestados aseveró que, si pudiera comenzar de cero, diseñaría su estrategia a partir de una plataforma única que unifique redes, nubes y aplicaciones.
Este cambio responde a la sobrecarga operativa que implica integrar múltiples herramientas de distintos proveedores.
La consolidación permite reducir fricciones, mejorar la visibilidad y acelerar la detección de incidentes.
Además, habilita una gestión más proactiva frente a amenazas impulsadas por IA.
El informe concluye que para lograr una seguridad efectiva, las empresas deben abordar el hipercrecimiento digital, la fragmentación de defensas y la escasez de talento.
Una base sólida de seguridad será crítica para sostener el desarrollo futuro.