Google, el gigante global de internet, pagará u$s68 millones para cerrar una demanda colectiva en los Estados Unidos que lo acusó de espionaje a través de su asistente virtual.

El acuerdo se llevó a cabo tras detectar que la herramienta registraba grabaciones de conversaciones privadas sin consentimiento de los usuarios.

El caso se originó por las llamadas "activaciones fantasma" del Asistente de Google, que desde 2016 habría interpretado erróneamente conversaciones cotidianas como comandos de activación, grabando fragmentos de audio sin que los usuarios lo advirtieran.

Estas grabaciones, según los demandantes, constituían una violación a la privacidad y a las leyes de protección de datos, algo que derivó en un litigio que se extendió durante varios años.

El acuerdo preliminar fue presentado en un tribunal federal de San José, California, y aún requiere la aprobación de la jueza a cargo. De ser validado, permitirá a los usuarios afectados recibir compensaciones económicas, especialmente a aquellos que utilizaron dispositivos Android o Google Home desde 2016.

La compañía, por su parte, evitó admitir responsabilidad directa, pero decidió desembolsar la suma para evitar un juicio más costoso y daños mayores a su reputación.

Google pagará alrededor de u$s68 millones en daños compensatorios por violación de privacidad

Google pagará suma millonaria por denuncias de espionaje con su asistente virtual

Este no es el primer caso en el que Google enfrenta acusaciones por violación de la privacidad.

En 2025, la empresa ya había pactado un pago de u$s1.400 millones al estado de Texas para cerrar demandas relacionadas con el uso indebido de datos personales.

Estos antecedentes son un acumulado a la percepción de que la compañía se encuentra bajo una creciente presión regulatoria y judicial en torno a la gestión de información de sus usuarios.

Aunque herramientas como la de Google ofrecen comodidad y eficiencia, también suponen riesgos significativos en materia de privacidad.

La posibilidad de que dispositivos diseñados para ayudar en tareas domésticas o laborales graben conversaciones sin autorización genera preocupación sobre el alcance del control corporativo en la esfera personal.

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