OpenAI, la empresa desarrolladora de ChatGPT, anunció una inversión de u$s252 millones en Merge Labs, la nueva compañía neurotecnológica fundada por Sam Altman, que busca competir directamente con Neuralink, la firma de Elon Musk.

La operación se concretó como parte de una ronda semilla que elevó la valoración de Merge Labs a u$s850 millones, según confirmaron fuentes cercanas al proyecto.

El respaldo financiero de OpenAI representa la entrada oficial de la startup al escenario público y refuerza la estrategia de Altman de combinar inteligencia biológica con inteligencia artificial para potenciar las capacidades humanas.

Sam Altman invierte suma millonaria en Merge Labs, su propia Neuralink

Merge Labs se describe como un laboratorio de investigación enfocado en desarrollar tecnologías no invasivas para interactuar con la actividad neuronal.

A diferencia de Neuralink, que apuesta por implantes cerebrales quirúrgicos, la propuesta de Altman busca crear interfaces capaces de leer y estimular señales neuronales sin necesidad de procedimientos médicos complejos. El objetivo es ofrecer soluciones más seguras y accesibles para la integración entre cerebro y máquina.

La compañía explicó que trabaja en sistemas que permitan mejorar la comunicación entre humanos y dispositivos digitales, con aplicaciones que incluyen medicina y productividad personal.

Sam Altman y su gran apuesta de 2026: Merge Labs, un competidor directo de Neuralink

En este sentido, Merge Labs pretende abrir un nuevo camino en la neurociencia aplicada y evitar los riesgos asociados a la cirugía, al tiempo que busca ampliar el alcance de la tecnología a un público más amplio.

El anuncio llega en un momento de creciente interés por las interfaces cerebro-computadora. Neuralink ya realizó pruebas en humanos y promete revolucionar el tratamiento de enfermedades neurológicas, mientras que Merge Labs apuesta por un enfoque alternativo que podría democratizar el acceso a estas herramientas. 

La inversión de OpenAI en Merge Labs diversifica el alcance de la empresa detrás de ChatGPT. Con esta apuesta, OpenAI se expande más allá de la IA generativa y se adentra en un terreno donde la frontera entre lo humano y lo digital se vuelve cada vez más difusa.

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