Para el ecosistema delictivo digital, la información personal no es solo un conjunto de datos: es una moneda de cambio, una llave de acceso y la herramienta principal para estafas a gran escala.

Según un análisis de ESET, desde tu nombre completo hasta tus credenciales bancarias o datos de salud, todo tiene un precio en el mercado negro.

Pero, ¿qué sucede exactamente después de que sos víctima de una filtración o un hackeo? El destino de ese "botín" digital suele seguir caminos específicos diseñados para maximizar la ganancia del atacante, a menudo vendiendo tu identidad al mejor postor o utilizándola para atacar a tu círculo íntimo.

El mercado negro: venta en foros y Dark Web

El rédito más inmediato para un cibercriminal es el dinero directo. Los datos personales y corporativos se comercializan en foros clandestinos y mercados de la Dark Web. Allí, otros delincuentes compran bases de datos, claves bancarias o accesos a redes sociales para ejecutar sus propias campañas ilegales. Es una cadena de suministros donde cada eslabón se especializa en una parte del robo.

Sin embargo, el uso de la información va mucho más allá de la venta simple. Los expertos de ESET identifican tres acciones críticas que ocurren una vez que los datos están en manos equivocadas:

Extorsión y sabotaje: el peligro corporativo

En el ámbito empresarial o gubernamental, el robo de una simple contraseña puede ser catastrófico. Aquí, el objetivo no siempre es el dinero inmediato, sino el espionaje y el sabotaje. Los atacantes buscan acceder a redes internas para corromper información clave o alterar procesos logísticos sin ser detectados.

Además, la información sensible se utiliza frecuentemente como instrumento de extorsión y chantaje. Los delincuentes presionan a las víctimas amenazando con hacer públicos datos privados o venderlos a la competencia, exigiendo pagos en criptomonedas para evitar un daño reputacional irreversible.

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