NOTA

Un internet saludable es un internet igualitario: "Si queremos una web para todos, tiene que ser un bien público y un derecho humano"

Cuando pensamos en construir un Internet saludable, debemos pensar en igualdad digital. El acceso a la web sigue siendo desigual ¿Por qué? Debido al fracaso de políticas, las mujeres tienen un 50% menos de probabilidades de acceder a Internet que los hombres, y un 30-50% menos de probabilidades de usarla para empoderamiento personal, según nuestra Investigación Women’s Rights Online Digital Gender Gap Research (2015) (Informe de Derechos de las Mujeres en línea. Brecha de Género Digital).

En su forma actual, la web no es accesible para todos. Necesitamos hacerlo mejor. Ningún país logrará un acceso a Internet universal y saludable sin abordar la brecha digital de género. Si bien la conectividad no es una solución única para todos, es imperativo que las mujeres estén incluidas y empoderadas por la revolución digital.

Por esta razón, la red de Derechos de las Mujeres en línea produjo el marco REACT (por sus siglas en inglés, que, a su vez forman la palabra "react" que en castellano significa "reaccionar")

Los países con una política de TIC o de banda ancha que describe claramente las estrategias y los objetivos para aumentar la penetración de internet tienden a tener tasas más altas de adopción de banda ancha y precios de banda ancha más bajos (como lo demuestran las investigaciones del Banco Mundial y A4AI).

Por ejemplo, el Fondo de Acceso y Servicio Universal de Costa Rica otorga un subsidio a los hogares de bajos ingresos para comprar un servicio de internet fijo y una computadora.

Aproximadamente el 95% de los hogares que califican para un subsidio bajo este programa están encabezados por mujeres (A4AI, 2017). De esta manera, pueden abordar el hallazgo de que el costo relativo de conexión fue mayor para los hogares encabezados por una mujer (y el más alto para las familias monoparentales y encabezadas por una mujer).

Todos debemos Reaccionar – En especial los gobiernos y expertos en política pública.

Los gobiernos deben participar desde el principio, particularmente porque la existencia de la brecha digital de género es fundamentalmente el resultado del fracaso de la política.

Para solucionarlo, se necesitarán políticas gubernamentales sólidas y, lo que es más importante, requerirá que los gobiernos integren las consideraciones de género en todas las etapas de política, planificación, programación y monitoreo.

Esfuerzos encomiables para promover la inclusión digital han surgido de organizaciones de la sociedad civil y ONG, así como del sector privado. Para que podamos medir el progreso y realmente conectar a los desconectados, debemos trabajar para alinear estos esfuerzos con políticas públicas sólidas, y para hacer públicos y abiertos los impactos y las deficiencias de nuestras intervenciones.

Debemos considerar qué sucede cuando se desvían nuestros recursos o intereses; ¿Quién asume el control, especialmente si estos muestran un potencial de escala? Los recursos públicos pueden y deben invertirse en este espacio para mantener el buen trabajo que comenzamos.

Recuperar el espacio de la política, en pocas palabras, es reclamar una base sólida para una Internet saludable.* Esta nota fue publicada en la revista de la ASIET, y es un artículo de Nanjira Sambuli, originalmente publicado en Webfundation.

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