Futures Thinking (pensamiento de futuros) es un método para una reflexión basada en datos sobre los principales cambios que ocurrirán en los próximos 10 años, en 20 (o más) en todas las áreas de la vida social.
Si bien el futuro no se puede predecir de manera confiable, a través de modelos y herramientas adecuadas se pueden prever una variedad de futuros posibles y seleccionar el escenario más deseable para diferentes segmentos o sectores sociales y económicos.
De hecho, es uno de los aspectos sobre los que personalmente insisto considerar en las organizaciones más allá de las inversiones y desarrollos tecnológicos.
Pensar a futuro es una verdadera transformación de la mentalidad, ya que nos obliga a salir de los compromisos o urgencias del presente para ayudarnos a reflexionar si lo que hoy estamos construyendo nos lleva dónde queremos o debemos ir.
Muchas de las tendencias tecnológicas consideradas por los líderes se sustentan en estudios y reportes de su sector, algo útil pero que –a la vez – podría sesgarlos (ya que pueden omitir lo que sucederá en otros sectores o áreas de la economía y sociedad que podrían afectar su negocio futuro) o podría llevarlos a tomar decisiones similares a los competidores que también tienen acceso a la misma información.
Analizar factores y actores alrededor de la industria, aquellos que están alrededor de otras industrias y aquellos que pueden surgir, con la visión de equipos multidisciplinarios que no provengan del mismo sector o empresa que están siendo analizados, proveerá información estratégica sustancial para desarrollar nuevas experiencias e innovar.
Especialmente, en la actualidad digital, todo es mucho más dinámico y está más interrelacionado que nunca. Un joven de un extremo del planeta puede desarrollar una app o plataforma que puede impactar en la manera de hacer negocios del otro lado "llevándose consigo" toda una cadena de valor que dependía de esa actividad.
Recordemos que internet y el surgimiento de redes sociales y otras plataformas no solo afectó a los medios de comunicación y a la forma de comercializar, sino que impactó en varias actividades, profesiones y cadenas de valor de punta a punta, como la impresión, logística, costos de alquiler, entre otras.
Es el efecto similar al de arrojar una piedra en el agua: un poco antes o después, con menor o mayor fuerza, una innovación lanzada en las aguas digitales podrá hundir a algunos, impulsar a otros o sacudir a los que estaban flotando en calma.
Aunque, en esencia, el pensamiento de futuros no es un concepto nuevo, en los últimos años la práctica ha cambiado su enfoque de las predicciones del futuro, conocidas como pronósticos, hacia la exploración crítica de las posibilidades futuras, conocida como prospectiva.
Si bien existen varios modelos –los cuales he probado en diversos rubros y sectores, como energía, salud, minería, utilities, bancos, retail, entre otros – los resultados de una adecuada implementación son verdaderamente extraordinarios.
Paso a paso
En general, todos los modelos poseen pilares comunes. Se parte de una situación existente que invita a reflexionar (¿qué está pasando ahora y por qué? ¿quién se beneficia y quién pierde?). Esto no es algo menor, porque todo lo que hacemos afecta a alguien, por acción u omisión, y siempre existen puntos de dolor o brechas de satisfacción que ofician como un imán para terceros.
Luego viene el momento para las tendencias. Analizando cuestiones tales como ¿cómo se compara la situación actual con el pasado? ¿existen patrones en los cambios? podemos comenzar a proyectar algunas tendencias sobre la base del aprendizaje de lo ocurrido.
Para ello, el tercer paso consiste en identificar los drivers, es decir, ¿qué está causando esos cambios? Las causas pueden ser percepciones, creencias, valores o actitudes específicas de una comunidad o sector.
También puede darse que otros cambios hayan sido los que causaron un efecto dominó, como cambios demográficos, daños ambientales, desarrollos tecnológicos o cambios en la economía o política de un país.
Es estas instancias, si el proceso fue adecuadamente guiado y el público es lo suficientemente diverso y complementario para el sector en análisis, se comienzan a diseñar:
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los futuros posibles (¿qué podría pasar en el futuro?)
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los futuros probables (¿qué es lo más probable que suceda en el futuro? ¿qué tendencias e impulsores es probable que persistan?)
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los futuros preferibles (¿qué deseamos que suceda en el futuro? ¿por qué? ¿quién se beneficia y quién pierde?)
El futures thinking es un modelo que permite analizar y construir soluciones, atendiendo a dos de las frases más célebres: "no se puede solucionar un problema con la misma mentalidad con que se creó" (Albert Einstein) y "ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se encamina" (Séneca).
Los resultados del proceso no solo ayudan a planificar la transformación de negocios, sino que la metodología también permite romper paradigmas y traer al presente soluciones antes no imaginadas.
*Por Diego Pasjalidis, Head of Innovation & Digital STEFANINI Argentina. Miembro Fundador de Buenos Aires Tech Cluster Asociación Civil.