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Instalaron lectores oculares en las heladeras de un supermercado para conocer los gustos de los clientes

Instalaron lectores oculares en las heladeras de un supermercado para conocer los gustos de los clientes
Las nuevas tecnologías van irrumpiendo de a poco en el negocio de los supermercados para ayudar a los clientes en el proceso de compra
02.02.2019 10.06hs Innovación

La dinámica de los supermercados no ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Más allá de implementar mejoras en los procesos de negocios, comprar por apps, ecommerce, o algunos casos QR, una góndola del hace varios año es casi idéntica a una actual. Y la experiencia de compra dentro del local también lo es. Pero esto empieza a cambiar a medida que el sector adopta nuevas soluciones tecnológicas.

Amazon es el abanderado de estos avances: en Estados Unidos ya hay almacenes físicos de esta empresa que no tienen cajas y donde no se maneja efectivo ni tarjetas: tienen un sistema que reconoce qué compró el cliente y entonces debitan el dinero de su cuenta.

En este terreno hay también changuitos inteligente que podría revolucionar las compras. Ahora un supermercado instaló lectores de iris en las heladeras, con el objetivo de conocer más a fondo a los compradores.

La innovación debutó en enero de este año en supermercados de la cadena Walgreens en Chicago, Estados Unidos. Son cámaras que tienen un escáner de iris, y su función no es la seguridad en las tiendas sino crear perfiles de los clientes y sus preferencias.

Los reportes explican que esta cadena de almacenes no recopila datos personales. O sea, no relaciona su nombre, apellido o cuentas bancarias a los hábitos de compra, dado que en realidad el sistema no cuenta con reconocimiento facial. En cambio, lo que buscan es disponer de una base de datos que relacione los productos de las góndolas y el tipo de cliente que los compra.

Por ejemplo, si una persona agarra un frasco de mermelada de determinada marca, se vincula aquel producto con el género y la edad del cliente, entre otras variables que reconoce. Así, tanto el supermercado como los fabricantes pueden analizar el desempeño de los productos, saber qué público los prefiere, con qué frecuencia, etcétera. Y en base a esta información tomar decisiones.

Este mecanismo no sólo es capaz de saber qué alimentos compra el cliente. Gracias al seguimiento ocular, también recoge información de los productos que observan las personas pero que no ponen en el carrito.

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