Para quienes por cuestiones de trabajo prácticamente viven en los aeropuertos, la biometría les ahorraría horas de vida al tardarse solo seis minutos en abordar un vuelo internacional.
Durante ocho meses, semana a semana, una viajera frecuente inicia su jornada laboral con su equipaje de mano. Pasa en promedio más de nueve horas adentro de un aeropuerto y eso sin contar las horas de vuelo y el tiempo de las conexiones. Vuela mucho por cuestión de negocios.
El ejemplo es de una ejecutiva argentina, consultora y asesora de empresas en temas de seguridad industrial y medio ambiente, que está acostumbrada a movilizarse desde Buenos Aires hasta otras capitales de América Latina y se mueve sin mayor esfuerzo entre los principales aeropuertos de la región, como el de la Ciudad de México, Lima, Santiago, Asunción o Sao Paulo.
Vivir así es su elección y lo ha estado haciendo por una década y media. Ha visto la evolución de la innovación en los aeropuertos de la región, algo que aplaude y agradece. “Hay una intencionalidad por proporcionar mayor comodidad y confort al viajero. Esto incluye la posibilidad de brindar aspectos que permitan conectividad y áreas para recarga de celulares, ya que hoy en día es prácticamente imposible vivir desconectados”.
Para otros viajeros frecuentes la biometría facial llega al rescate para reducir el tiempo que se pasa dentro de un aeropuerto. Por ejemplo, en el Aeropuerto de Carrasco, en Uruguay, tu rostro es tu identificación.
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Basta escanear una vez tu pasaporte para luego atravesar las pasarelas en un proceso automatizado, como explica Ricardo Cerri, gerente de Tecnología del Aeropuerto de Carrasco, en Montevideo:
“Los pasajeros colocan su documento electrónico de viaje, deben seleccionar su vuelo y lo que va a ocurrir, yo al ingresar a la pasarela, me va a reconocer biométricamente, y se va enrolar el rostro que va aparecer y va ser utilizado en el proceso de embarque de las aerolíneas”.
Pero no solo en las puertas se ha visto una mejoría en los tiempos de embarque, sino también en la utilización de las pasarelas biométricas del área de migración, en la sala de arribos, con un proceso de seis minutos por cada pasajero, según Cerri.
El tiempo es oro, y el que se insume en el aeropuerto es vital, por lo que significa en la experiencia del viaje, independiente si este es de negocio o de placer.
En el 2018, este plan piloto sólo incluía a los pasajeros de la aerolínea Latam, pero la idea es implementarlo para que los hasta 4.5 millones de pasajeros que transitan por el Aeropuerto de Carrasco, a los 14 destinos en las 395 frecuencias semanales, y así disfrutar de la innovación y esta tecnología aeroportuaria de punta.
Cabe destacar que el aeropuerto de Montevideo no es uno de los más transitados de la región, pero por lo mismo ha servido como plan piloto de innovación para la red de aeropuertos de Corporación América.