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La realidad virtual ahora permite perder el miedo a hablar el público

La realidad virtual ahora permite perder el miedo a hablar el público
Chiara, un desarrollo encarado por una startup española, combina realidad virtual e inteligencia artificial para mejorar el habla
16.01.2019 13.00hs Innovación

El elevator pitch es uno de los primeros conceptos que debe aprender todo emprendedor.

En rigor, se trata del discurso de presentación de un proyecto, con el que se debe ser capaz de explicar de manera clara y concisa para potenciales clientes e inversores.

En ese sentido, una idea potente es tan importante como la manera en la que se expone y, para ello, se necesita cierta destreza para hablar en público, una habilidad que resulta imprescindible para los fundadores de nuevas empresas, pero que también es relevante para directivos de grandes multinacionales.

Chiara, una startup española, se ha propuesto ayudar a mejorar la oratoria de quien lo necesite a través de una serie de cursos de realidad virtual que utilizan la inteligencia artificial para analizar parámetros del discurso y otorgarle un feedback lo más completo posible.

En la plataforma han colaborado cerca de 70 personas y  ya cuenta con más de 500 alumnos repartidos entre una treintena de clientes entre las que figuran grandes compañías de la península ibérica como Endesa, Cepsa, BBVA y Vodafone. Por ahora, funciona en español, pero pronto llegará una versión en inglés.

Las clases virtuales de oratoria cuentan con 24 escenarios diferentes en los que perder la vergüenza. Con ayuda del laboratorio de fonética de la Universidad de Barcelona, Chiara es capaz de analizar la velocidad de la voz mientras el alumno está practicando, así como su intensidad, los silencios y las coletillas que utiliza.

Los algoritmos de la plataforma también analizan hacia dónde mira el alumno en cada momento, además de su ritmo discursivo, entonación, y claridad de la voz.

La evaluación que hace Chiara de cada discurso consta de los resultados de cada uno de estos parámetros. “Cuando el alumno termina, le damos feedback cuantitativo, una puntuación en comunicación verbal, voz y contacto visual. Pero también le damos una valoración en la que se refleja nuestra experiencia en la mejora de las habilidades sociales”, señalaron sus creadores.

En concreto, los algoritmos hacen un análisis de las áreas en las que el alumno puede mejorar y le brindan un feedback cualitativo: un párrafo que le explica en qué cuestiones tiene que hacer hincapié (no mirar demasiado al suelo o hablar de manera más pausada, por ejemplo) sacado de una base de datos con más de 200.000 combinaciones de consejos diferentes.

Además, mediante tecnología de speech to text (transcripción automática de voz a texto), el orador tiene la posibilidad de comprobar cuánto se ha salido de su discurso inicial y si ha repetido demasiado algún término o expresión para evitar hacerlo la próxima vez.

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