El cofundador y presidente ejecutivo de Oracle, Larry Ellison, y Kathleen Wilson-Thompson, vicepresidenta ejecutiva y jefa mundial de recursos humanos de Walgreens Boots Alliance, se han unido a la junta directiva de Tesla.
Los dos magnates fueron designados para garantizar que Tesla cumpla con un acuerdo de la Comisión de Valores e Intercambio de Estados Unidos, luego de que surgieran acusaciones de que su CEO, Elon Musk, engañó a los inversionistas sobre un plan para que la empresa sea privada.
"Al realizar una búsqueda generalizada en los últimos meses, tratamos de agregar directores independientes con habilidades que complementen la experiencia actual de la junta", dijo Tesla en un comunicado. "En Larry y Kathleen, hemos agregado un empresario preeminente y un líder de recursos humanos, ambos con una pasión por la energía sustentable".
La SEC afirmó que Musk engañó a los inversores después de un tweet en el que públicamente reflexionó sobre la posibilidad de volver privada a la empresa, a u$s 420 por acción, y en el que agregó que había fondos suficientes para hacerlo.
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Desde entonces, el ejecutivo ha abandonado esa idea, al menos por el momento. Musk y Tesla acordaron nombrar dos miembros independientes de la junta y un nuevo presidente como parte del acuerdo. Se supone que Tesla también debe establecer controles sobre las declaraciones de Musk sobre la compañía en Twitter o por cualquier otro medio.
De todas maneras, aún quedan dudas sobre cuánta supervisión tendrá realmente la junta sobre Musk. Ellison ha afirmado que él y el cofundador de Tesla son amigos íntimos, y el hermano de Musk, Kimbal, también forma parte de la junta.
Un portavoz de Tesla sugirió a la cadena CNBC que Musk y Ellison quizás no sean tan cercanos como parece. El portavoz dijo que solo se habían reunido unas pocas veces y solo en grupos; además subrayó que no habían hablado durante aproximadamente un año antes de que Ellison se uniera a la junta.
Un detalle para destacar: Ellison posee 3 millones de acciones de Tesla, valuadas en u$s 1,000 millones, por lo que tiene más razones que la mayoría para mantener a Musk bajo control.