Muchos afirman que vivimos en la Era de la Disrupción. Pero ¿qué significa realmente? Estamos atravesando un momento de quiebre, y el futuro es cada vez más incierto. El problema es que sabemos mucho sobre el momento actual, pero muy poco sobre cómo será el futuro que emergerá. ¿Cómo asimilamos estos cambios? ¿Está preparado nuestro cerebro para procesar esta transformación? ¿Qué sucede con los tiempos de adaptación de nuestras organizaciones?
Nos encontramos en un momento donde instituciones diseñadas en los siglos pasados conviven con ideas y nuevas formas de organización emergidas en este siglo, en una especie de descalce y desincronización de lógicas de funcionamiento. Y en este desfasaje muchas organizaciones luchan por adaptarse y transformarse buscando comprender y entrar en resonancia con el "nuevo mundo".
Si reflexionamos sobre los desafíos globales que enfrentamos hoy como humanidad, sobresalen el COVID-19, la emergencia climática, la obsolescencia laboral, la educación, la alimentación, las democracias, entre otros. ¿Podremos afrontar estos desafíos desde una visión tradicional?, ¿Qué tipo de diseño institucional y formas de organización serán más compatibles con el nuevo mundo? Todo parece indicar, que estamos intentando resolver los problemas del futuro con herramientas del pasado.
Cuando pensamos en el cambio y la transformación, el Future Thinking (o Pensamiento de Futuro) aparece como una herramienta de transformación y también como habilidad a desarrollar.
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El future thinking apunta a conocer cómo serán algunas cosas en el futuro
Esta disciplina emergente, nos permite proyectar futuros posibles (o futuribles dentro del léxico de los Estudios de Futuro), sobre un área o tema, para detectar las implicancias y retos que podemos abordar desde el presente, con el objetivo crear el mejor futuro posible para nosotros, nuestras organizaciones y el mundo.
Lo interesante comienza cuando exploramos esta multiplicidad de futuros, imaginándonos nuevas alternativas o escenarios, y permitiéndonos salir del habitual pensamiento lineal y determinado que generalmente aparece cuando pensamos en el futuro.
Sobre estas posibilidades de futuro, un future thinker o un futurista, explora alternativas, analiza tendencias, busca "señales", hechos portadores de futuro, pero sobre todo crea alternativas de futuro; trabaja para crear y hacer visible nuevos caminos hacia los futuros deseados.
Una técnica muy utilizada dentro de los Estudios de Futuro es la técnica de construcción de escenarios. Éstos cumplen la función de contarnos las historias de esos posibles futuros, mostrándonos a través del relato esos "mundos posibles", es decir configuraciones distintas de la realidad que podrían ser.
Un pensador de futuro debiera poder realizar las siguientes preguntas: ¿qué eventos y tendencias han creado el presente? ¿cómo sería el futuro si las tendencias continúan como hasta ahora? ¿qué es lo que ven en ese futuro? ¿hay más progreso y riqueza? ¿qué tipo de riqueza? ¿cómo es nuestra relación con los robots? ¿nuestro planeta se ha salvado, o ha ocurrido una catástrofe medioambiental? Luego preguntaría ¿qué alternativas hay a ese futuro probable o plausible? Y lo más importante ¿cuál es el futuro deseado? Creando futuros alternativos y eligiendo el futuro deseado o preferido, ya sea por una persona, grupo o sociedad, podemos encontrar nuevos caminos para generar los cambios tan necesarios que nos impone este nuevo tiempo.
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El future thinking no es saber todo con exactitud, sino reflexionar sobre el futuro
Más que nunca debemos entrenarnos, desarrollar habilidades que nos permitan ser parte del futuro que forjemos. El mayor desafío es que esta disrupción tecnológica sea para construir una mejor humanidad.
Instituciones cómo Futuribles, de la escuela francesa de Prospectiva una de las primeras en trabajar con Ciencia de Futuros y con mucha influencia en Latinoamérica, Hudson Institute de gran trayectoria en los Estados Unidos, Tamkang University, en Taiwán o entre tantas otras Organizaciones, Institutos y Universidades, hace más de cuatro décadas, vienen trabajando y expandiendo el campo de los Estudios de Futuros, haciendo crecer esta disciplina de las Ciencias Sociales.
En definitiva, la esencia del Future Thinking no es conocer con total exactitud lo que va a pasar (no se trata de "mirar la bola de cristal" o de "adivinar" qué sucederá en el futuro), sino reflexionar acerca de las posibilidades existentes para hacer mejores elecciones en el presente y construir un mejor futuro para la humanidad.
*Docente del programa ejecutivo en Future Thinking de la Escuela de Innovación del ITBA