El Ministerio de Educación realizará una evaluación nacional a miles de directivos, docentes y familias durante junio y julio para conocer cómo se desarrolla la continuidad pedagógica durante la pandemia y planificar el regreso a las aulas, informó hoy la cartera que conduce Nicolás Trotta.
"Con la finalidad de brindar evidencias para la planificación del retorno a clases presenciales y la reorganización de las actividades educativas, se realizará durante junio y julio una evaluación que incluye una encuesta a 30.000 directivos y docentes de todo el país", se precisó en un comunicado, y agregó que "también serán consultadas 2.800 familias sobre las actividades realizadas desde sus casas durante el período de aislamiento".
En la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica se relevará el estado de situación de la educación en el marco del aislamiento social, y se analizarán los procesos de continuidad pedagógica desarrollados a nivel nacional, jurisdiccional y escolar, explicaron desde la cartera educativa.
"La finalidad de esta iniciativa es brindar evidencias para la toma de decisiones, la planificación del retorno a clases y la reorganización de las actividades educativas, en el marco de la responsabilidad que tiene el Estado Nacional y los Estados jurisdiccionales para garantizar el derecho a la educación", aclaró el comunicado.
Trotta aseguró que "la evaluación nacional del proceso de continuidad pedagógica y la determinación del regreso físico a las aulas, cuando la salud lo permita, son los dos componentes centrales que debemos tener para trazar una hoja de ruta para este ciclo 2020".
"Este proceso de evaluación fue aprobado por unanimidad en el último Consejo Federal de Educación, con el acompañamiento de las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el aval de los sindicatos docentes y del Consejo Interuniversitario Nacional. El diálogo y el consenso con todos los actores de nuestro sistema educativo, también es central para llevar tranquilidad", aseveró el ministro.
Por su parte, la secretaria de Evaluación e Información Educativa, Gabriela Diker, consideró que "la evaluación que estamos proponiendo concierne tanto a las condiciones en las que se aprende como a las condiciones en las que se está pudiendo garantizar la enseñanza".
"Lo que nos preocupa como principio general es el modo en que las políticas estatales, tanto nacionales como jurisdiccionales, están permitiendo el cumplimiento del ejercicio del acceso a la educación", aseveró Diker.
El relevamiento será implementado por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa durante los meses de junio y julio.
Los resultados preliminares estarán disponibles a partir de julio de 2020 y en octubre se difundirá el informe general de la evaluación.
La evaluación indagará en las prácticas pedagógicas desarrolladas, las decisiones didácticas que se tomaron, los canales de comunicación utilizados, el tipo de actividades más frecuentes y los materiales o recursos implementados.
También se buscará conocer en qué escuelas continuaron activos los servicios de alimentación y anticipar los problemas que pueden presentarse al momento de retornar a las aulas, precisaron.
Nuevo paradigma
La pandemia del coronavirus obliga al sistema educativo argentino a cambiar sus metodologías tradicionales y de carácter presencial, para acudir a las herramientas y plataformas digitales. Cerca de 13 millones de estudiantes de todos los niveles de educación común, especial y de adultos, debieron continuar, en cuarentena, con sus procesos de aprendizaje a través de la vía virtual.
El cambio cultural en el ámbito educativo requiere de un proceso de adaptación acelerado por parte de docentes, alumnos y familiares; por suerte, la tecnología existe y está a disposición para ayudarnos.
El campo de la educación en la región hispanohablante muy pocas veces ha sido pionero en explotar el potencial de las nuevas herramientas tecnológicas, lo cual podría explicar el poco éxito de los métodos y medios anacrónicos de la institución educativa para formar ciudadanos preparados para afrontar los retos del siglo XXI.
Inesperadamente, esta pandemia que afecta a todo el mundo, pone a todo el ecosistema educativo frente a la posibilidad de estudiar a distancia, sin distinción de edades ni ubicación geográfica.
Diversas plataformas virtuales dedicadas a la educación tomaron la decisión en de poner a disposición sus herramientas y servicios para que los usuarios pudieran subirse rápidamente a las demandas que imponían las distintas medidas que se tomaron a nivel local y regional, con relación a la suspensión de clases y aislamiento.
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Las pantallas son una parte fundamental de este proceso de
aprendizaje.
Aulas colaborativas, campus virtuales y herramientas online propias de algunas instituciones educativas, tomaron un importante protagonismo en este momento de contingencia.
Lo cierto es que la tecnología para facilitar la educación a distancia, ya convivía entre nosotros pero sin ocupar un lugar de relevancia. A diferencia de lo ocurrido con la influenza A (H1N1), 11 años atrás, esta vez las condiciones están dadas para poder suplantar en su totalidad la educación presencial por la educación remota.
Hoy, el problema pasa por la falta de conocimientos y capacitación en el uso de estas herramientas, y por la necesidad de implementar rápidamente un cambio de costumbres en las formas y metodologías de enseñanza y aprendizaje. Y es aquí además, donde el desafío se centra en familiarizarnos con las nuevas estrategias para garantizar la continuidad pedagógica.
Mientras que los adolescentes y adultos pueden emplearlas de forma autónoma, los niños y niñas necesitan de la orientación y acompañamiento de sus padres, quienes –en algunas ocasiones –se encuentran ante nuevas herramientas que deben aprender a emplear para poder ayudar a los más pequeños.
¿Cuáles son los beneficios de la educación online?
- Flexibilidad horaria: Como el acceso está permitido en todo momento, el estudiante puede regular los tiempos y acceder a la información en el momento que quiera, así como también a ciertas clases que se encuentran disponibles. La verdadera educación a "distancia" es la presencial, el alumno que asiste cuatro días a la semana en un turno determinado. La educación en línea permite al alumno estar siempre conectado.
- Comunicación por foro en tiempo real: Los campus virtuales suelen tener secciones de foros en donde se puede intercambiar información, contenidos y material en todo momento.
- Acceso al material de estudio online: El material de estudio está disponible en la plataforma, no teniendo que gastar en material físico.
- Consultas 24x7: Propone la posibilidad de estar continuamente aportando a la comunidad de usuarios estudiantes, desde material útil, a dudas frecuentes para que sean respondidas.
- Uso intuitivo de las herramientas: Las plataformas están desarrolladas para que su uso sea fácil e intuitivo, y para que se logre una automatización de los procesos.
- Optimización de los procesos administrativos: Acciones como anotarse en una materia, conocer las fechas de exámenes y poder inscribirse, y acceder a las notas es mucho más fácil desde las plataformas
- Amigable con el medio ambiente: También se fomenta un uso más consciente de los recursos ya que un alumno no necesita imprimir todo el material. En las plataformas virtuales los profesores pueden subir documentos en todo tipo de formato.
- Material audiovisual: Las clases o ejercicios se pueden ver infinidades de veces, a diferencia de la modalidad presencial donde es recurrente perder información durante su desarrollo.
- Participación de la familia: Hacerlo desde el hogar y en un contexto de cuarentena por el coronavirus, hace que la familia también tenga participación en los procesos de enseñanza y aprendizajes de los más jóvenes. Esto no ocurre cuando la clase se da en el establecimiento educativo.
En este caso, las bondades de los adelantos tecnológicos del siglo XXI aparecen como una vacuna para cerca de 13 millones de estudiantes y más de 800 mil docentes argentinos que hoy, dependen de que haya una adopción rápida de las distintas herramientas y plataformas tecnológicas por parte de establecimientos y familias, para no perder días de clases ni que se interrumpa el ciclo lectivo frente al distanciamiento social que impone el coronavirus.