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Hay gestiones para beneficios impositivos "a cuenta" de la futura ley de Economía del Conocimiento

Hay gestiones para beneficios impositivos "a cuenta" de la futura ley de Economía del Conocimiento

Hay gestiones para beneficios impositivos "a cuenta" de la futura ley de Economía del Conocimiento
Entre el Ejecutivo y el Congreso, así se dirimen conversaciones para acceder a beneficios mientras se busca tratamiento rápido cuando arranquen sesiones
30.04.2020 08.41hs Innovación

A casi cinco meses de iniciado el año, tres que se suspendiera la implementación de la ley de economía del conocimiento, y dos de que los legisladores no sesionan, el sector de la economía del conocimiento estaría manteniendo negociaciones a dos puntas.

Por un lado, con el Gobierno para que las pyme puedan acceder a los beneficios fiscales que dejaron de aplicarse a partir del 1° de enero pasado y, así, aliviar la situación de las pymes del sector; por el otro, acelerar el tratamiento del texto del proyecto que ingresó en el Congreso justo antes de que se declarara la cuarentena legislativa.

Una de las negociaciones que se estaría llevando adelante en estos días se vincula con la necesidad de que las pymes de la economía del conocimiento, especialmente las del sector informático, vuelvan a acceder a los beneficios fiscales que dejaron de percibir cuando dejó de regir la ley de promoción del software. Beneficios que se prolongarían a partir de la nueva norma de economía del conocimiento que, al suspenderse, no corren para nadie.

Estas conversaciones entre los actores del sector privado y el Gobierno apuntarían a aliviar la situación de las pymes del software que, en más del 70% es conformado por empresas de menos de 50 empleados.

Según pudo saber iProfesional, la idea sería que puedan volver a tener las exenciones fiscales que ya no las alcanza hasta tanto se apruebe y, luego, se reglamente la nueva ley de economía del conocimiento.

La razón de estas negociaciones radica en que, pese a ser un sector de plena actividad, el del software y los servicios informáticos cruza al resto de las actividades económicas, todas en retracción por los efectos colaterales del aislamiento social preventivo y obligatorio que rige en la Argentina desde el 20 de marzo pasado y que, aún con la flexibilidad aplicada en un grupo de provincias, regirá hasta el próximo 10 de mayo, como mínimo.

"Las ventas nuevas se suspendieron y quienes pueden llevar las actividades de manera remota están teniendo problemas para pagar los sueldos. Nos sucedieron muchas cosas desde fin de año hasta ahora. Más de 400 empresas habían hecho los trámites para pasar de la ley del software a la de economía del conocimiento, y lo que no se había podido compensar en estos meses se iba a recuperar en abril pero la pandemia cortó todo", contó hace un par de semanas Sergio Candelo, presidente de la Cámara del Software (CESSI) a iProfesional en este artículo que se puede leer aquí.

Esta sería una de las razones por las que se estaría buscando una medida intermedia para aliviar la carga de las pymes del software que sufren el embate de lo que ocurre en el resto de la economía. El sector viene bastante molesto con el desempeño en este terreno del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas.

Por otro lado, se busca que el nuevo texto que ingresó en el Congreso a finales de febrero sea considerado como prioritario por la comisión de labor parlamentaria se reunirá este jueves. Si bien el objetivo de este encuentro es abordar el proyecto para el impuesto a las mayores riquezas, la intención sería incorporar en el segundo pelotón a la ley de economía del conocimiento.

Pero esto dependerá de cómo resuelva labor parlamentaria sus prioridades y a qué consensos llegue, sin olvidar que primero deberán determinar bajo qué modalidad se realizarán las próximas sesiones legislativas. Una vez que definan si serán presenciales o virtuales verán el temario. Ahí es cuando entrará en juego el poder de lobby que tengan las empresas del conocimiento.

Si se da el mejor escenario que el sector espera, es decir, que sea considerada una ley prioritaria, en un par de semanas, es decir, a mediados de mayo podría iniciarse su tratamiento, confiaron a iProfesional fuentes del sector legislativo.

Como se supone que el proyecto de ley generó altos niveles de acuerdo entre quienes estuvieron en la nueva redacción habría una especie de vía libre a su aprobación una vez que pase por las distintas comisiones, en principio las de Legislación, y Presupuesto y Hacienda.

En el caso de que el proyecto de ley inicie su tratamiento en mayo su aprobación final se concretaría en junio, en el mejor de los casos. Todo dependerá de la agilidad con que comience a sesionar el Congreso, más allá de la modalidad por la que se opte.

Y una vez sancionada la norma habrá que esperar su reglamentación que será la clave para que comiencen a regir los beneficios del sector de la economía del conocimiento en su conjunto, ya no sólo la del software, sino la de producción audiovisual, biotecnología, actividades aeroespaciales y satelitales, robótica, entre otros rubros que conforman la economía del conocimiento.

Entre grandes y pequeñas

A pesar de que la ley de economía del conocimiento había sido aprobada de manera unánime por el Congreso hace casi un año, con el cambio de Gobierno comenzaron a hacerse cuestionamientos al régimen de promoción por tener el mismo alcance tanto para grandes empresas como para pequeñas y medianas.

El nuevo proyecto apunta a tener exenciones diferenciadas según el tipo de empresa, básicamente en relación a su tamaño y al tipo de actividad que realizan.

En ese marco, exenciones diferenciadas tendrían las empresas que brindan servicios profesionales de exportación a través de Global Delivery Centers y que representan el 36% de los u$s6.000 millones anuales que produce la economía del conocimiento en su conjunto. Entre ellas se encuentran JP Morgan, Accenture, PwC y Exxon Mobile, entre otras.

Estas empresas tenían planes para contratar a unos 10.000 nuevos profesionales en un lapso de tres años a partir de la entrada en vigencia de la ley 27.506 que en febrero quedó descartada.

Estos Global Delivery Centers facturan más que el sector del software y servicios informáticos, aunque en los últimos dos años se mantuvo estancada en dólares producto de la devaluación que afectó al país.

"En los centros globales de servicios hay prestaciones de alto, medio y bajo valor agregado. Argentina se ubica entre el segmento alto y medio porque ya no puede competir en el de bajo valor agregado", sostuvo Luis Galeazzi, presidente de Argencon, la cámara que nuclea a las empresas del conocimiento, en un almuerzo de fin de año que realizó la entidad.

La comparación refería a los call centers, que tuvo un auge vertiginoso tras la crisis del 2001 pero que, con el correr de los años, fue perdiendo frente a otros países más competitivos en este segmento.

Desde entonces, las expectativas existentes a fin de año, tanto de parte de estas grandes empresas, como de las medianas y pequeñas agrupadas en la CESSI, de buena llegada con el Gobierno, quedaron prácticamente truncas.

Y las negociaciones en marcha apuntarían a ver de qué manera el sector puede activar parte de los beneficios que no recibe desde el 1° de enero pasado para tratar de sortear los efectos colaterales de la cuarentena de la mejor manera posible.

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